sábado, 17 de diciembre de 2016

Salomon

El corazón es el lugar donde se toman las decisiones. El corazón es como esa privacidad última, allí donde finalmente yo puedo sustraerme de todas las otras voces, y donde yo descubro, -si quiero, por lo menos-, mi propia verdad. Ese es el corazón, ese es el sentido del corazón.
En la Biblia, el corazón aparece relacionado no solamente con sentimientos, o no solamente con emociones o pasiones, sino también con los pensamientos, los pensamientos del corazón. Aparece relacionado con la conciencia, con las decisiones y también con la oración. Porque es como hablar de lo más profundo y es como hablar de lo más íntimo de la persona, allí donde ella es simplemente ella misma.
Jeremías nos había dice que Dios anunciaba una Nueva Alianza. La diferencia más notable entre la Nueva Alianza y la Antigua Alianza, es que ahora la Ley va a estar escrita, en el corazón. Así hablaba Dios por medio de Jeremías.
La misma idea es la que encontramos ahora con el Profeta Ezequiel, pero con un elemento más. Se trata de un corazón nuevo. Ya no es que viene una palabra nueva al corazón, sino se trata de un nuevo corazón: "Arranqué de ustedes el corazón de piedra" Ezequiel 36,26.
El contraste grande entre la carne y la piedra. El corazón de piedra no recibe. La carne, en cambio, recibe, incluso recibe el dolor de un golpe, recibe el dolor de una enfermedad, recibe el lamento de una lágrima. Dios promete no solamente en Jeremías, que va a escribir una ley en nuestro corazón, que nos va a dar un corazón, un corazón de carne, un corazón que pueda recibir.
La Biblia hace un gran elogio del rey Salomón, como seguramente recordamos. Y quizás recordamos también, cuál fue la oración que hizo Salomón cuando Dios se le apareció y le dijo: "¿Qué quieres que te conceda?" 1 Reyes 3,5. Lo que respondió Salomón fue: "Un corazón que sepa escuchar, un corazón que pueda recibir" 1 Reyes 3,9.









En el recuerdo de muchos de nosotros, de Salomòn, es que él pidió sabiduría. ¡Sí! En el fondo estaba pidiendo sabiduría. Es interesante la manera como la pide. Lo que él pidió fue, "un corazón que sepa escuchar" 1 Reyes 3,9; es decir, un corazón que no rebote las palabras.
Él no quería tener un corazón impermeable, un corazón de muralla; quería tener un corazón que pudiera escuchar, y esa petición fue sumamente grata a Dios, como recordamos por la historia de Salomón.
Se quiere un corazón que sepa escuchar, un corazón que pueda recibir, un corazón que no esté metido en su proyecto.
Pero la Nueva Alianza, la que anunció Jeremías y que hoy anuncia nuevamente Ezequiel, esa Nueva Alianza, es la alianza con el corazón de carne, el corazón que es capaz de sentir y es capaz de recibir, es capaz de escuchar, es capaz de entender. Para eso necesitamos un espíritu nuevo.

¡Que venga a nosotros ese espíritu nuevo! El mundo necesita muchísimas cosas. Necesitamos cuidar el medio ambiente, necesitamos que los animales puedan vivir en su ambiente, necesitamos que las ballenas puedan danzar y puedan nadar en todos los mares, necesitamos que la capa de ozono no se acabe.

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