sábado, 10 de diciembre de 2016

Cohesiona








 La misericordia une las vidas, va cohesionando el Cuerpo de Cristo, que va uniendo, que va fortaleciendo al pueblo de Dios lo va levantando y lo levanta junto y lo levanta reunido; la misericordia tiene fuerza cohesionante. La misericordia es preferible a los sacrificios por estas razones.
Jesucristo es el gran espejo de misericordia que nosotros tenemos; Jesucristo, a través de su misericordia, nos abre al misterio del amor infinito de Dios.
Jesucristo, que es hombre como nosotros, a través de la misericordia hace que nuestros ojos, que también son finitos, puedan ver lo infinito.
Es maravillosa la misericordia, al volver sobre el primer tema de amar con el corazón de Dios.
La misericordia abre a un infinito, ¿cómo puede mostrarse el Dios infinito en un hombre finito? El Dios poderoso, ¿cómo puede mostrarse en un hombre que es tan frágil? El Dios que es eterno, ¿cómo puede mostrarse en el ser humano que es tan breve? El Dios que es absoluto, ¿cómo puede mostrarse en un ser que es tan contingente como somos cada uno de nosotros?
Precisamente la vida de Cristo es la muestra de que lo infinito sí cabe en lo finito, y que el lenguaje que traduce una cosa con la otra, el lenguaje que compila esa infinitud en esta finitud, es el lenguaje maravilloso, es el lenguaje de la misericordia, es el único.
La disposición para perdonar siempre, para amar siempre, para acoger siempre, esa disposición que es infinita, es del tamaño de Dios y se puede realizar en tu corazón y se puede realizar en el mío, y eso fue lo que apareció en el Corazón de Jesucristo.
Nosotros sí podemos verdaderamente alcanzar eso que ya se nos decía desde el Génesis, sí podemos alcanzar esa verdadera imagen y semejanza con Dios.
En la santidad, en la misericordia sí.
La misericordia es el lenguaje que compila el infinito en lo finito; donde va Jesucristo, -dice en el evangelio  “Jesucristo pasaba por aquí-” San Mateo 9,9, a donde va Jesucristo, donde está caminando Jesucristo, está apareciendo el tamaño de esta misericordia,
Ese lenguaje de Jesucristo es un lenguaje eficaz, un lenguaje poderoso.

Una palabra le dice Jesús a este hombre: "Sígueme" San Mateo 9,9, ¿y qué fue lo que siguió Mateo? Mateo era cobrador de impuestos. 

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