San Pablo, en su Carta a los Romanos, también nos presenta esa
pareja de luz y tinieblas: “Ya es hora de despertar del sueño; va pasando la
noche, el día ya despunta, dejemos las obras de las tinieblas, tomemos las
armas de los que actúan a plena luz” Carta a los Romanos 13,11-12.
También ahí está la luz, como victoria sobre las tinieblas; y
Jesús en el evangelio se refiere también a la noche, tiempo privilegiado para
los ladrones, tiempo en que suelen hacer sus fechorías, porque de noche se
duerme y mientras hay sueño, no hay quién vigile. Por eso Jesús nos invita a
vencer la noche.
La vigilia es una manera de vencer la noche. Aunque haya noche,
el que está en vigilia –de ahí viene desde luego la palabra, vigilante-; el que
está en vigilia está vigilante y está vigilando.
La vigilia es una victoria sobre la noche, de acuerdo con eso.
Porque encontramos esa pareja, luz y tinieblas; y encontramos que la victoria
de la luz sobre las tinieblas está en todas las lecturas de hoy, podemos decir
que el lenguaje, el mensaje de hoy es una invitación a vencer a las tinieblas.
Pero cada lectura nos presenta una manera de vencer a las
tinieblas. Cuando salgamos de la iglesia, si están los reporteros de la
televisión y nos acercan un micrófono y nos dicen: “Usted que acaba de salir de
Misa, ¿de qué trataban las lecturas de hoy?” Usted muy tranquilo dice: “De la
victoria sobre las tinieblas”.
Uno tiene que salir de la iglesia con una idea clara. Para venir
a Misa con gusto y para salir con gusto, tenemos que tener algo definido: “Hoy
aprendí algo, hoy recibí algo y Dios tocó mi corazón”. El mensaje es claro:
vencer a las tinieblas. Pero hay tres maneras por lo menos de vencer a las
tinieblas y cada lectura nos habla de una manera de vencer a las tinieblas.
La primera manera es: acercarse a la luz; la segunda manera es:
despertar; y la tercera manera es decir, en el evangelio es: vigilar.
Tres maneras de vencer a las tinieblas: acercarse a la luz,
despertar y vigilar. Apliquemos esas tres maneras a nuestra vida actual.
Situaciones muy concretas que viven nuestras familias, nuestra ciudad, nuestro
país. Hay que vencer a las tinieblas. Acercarse a la luz.
Santo Tomás de Aquino, un gran teólogo, tal vez el más grande
teólogo que ha tenido la Iglesia Católica, fraile que vivió en el siglo XIII-:
“Hay dos luces, la luz de la razón y la luz de la revelación”.
Me acerco a la luz cada vez que ejerzo mi pensamiento, cuando
pienso, cuando reflexiono juiciosamente sobre lo bueno y lo malo, lo conveniente,
lo útil .
Despertarse es en este
lenguaje de la luz, caer en la cuenta, darse cuenta, abrir los ojos; hay
momentos muy especiales en que uno siente que se está despertando a algo que no
veía, esos momentos especiales se llaman: los retiros, los grupos de oración.
La postura de Cristo es la más bonita : "Vigilen, abran los
ojos, no dejen que el pecado los esclavice, no dejen que se adueñe de ustedes
la rutina".
Acuérdense lo que dice Cristo:
El tiempo del Adviento es el tiempo para buscar la luz, porque
Cristo vuelve.
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