sábado, 17 de diciembre de 2016

Exigencias











El amor tiene exigencias; el amor nos pone en movimiento; y lo mismo podemos decir del evangelio . Se acercan muchos atraídos por el mensaje maravilloso de gracia que tiene Jesucristo.
“Te seguiré a donde quieras que vayas” San Lucas 9,57, y Jesús le responde con eso que no debía ser el mejor folleto de promoción vocacional: “Mira, el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza” San Lucas 9,58; y el otro dice: “Déjame ir primero a enterrar a mi padre” San Lucas 9,59.
. La expresión “Déjame ir a enterrar a mi padre” San Lucas 9,59, significa: "Déjame esperar, permite que mi padre se haya muerto, que yo haya cerrado ese capítulo, y ahí sí voy contigo".
Se le llama gracia operante porque obra, opera en nosotros; pero, de alguna manera, sin nuestro concurso, porque precisamente nuestra voluntad se haya viciada por el pecado; pero sobre la base de esa gracia operante, luego viene la gracia cooperante que obra en nosotros y con nosotros.
Y es gracia que se convierte en exigencia, y es gracia que nos invita a la generosidad, al arrojo, al valor, a darlo todo por el todo, a buscar en Jesucristo algo más que un pasatiempo, o algo más que unos buenos ratos.

Que el Señor confirme, con su gracia operante y cooperante, nuestras palabras y nos haga dignos de su llamado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario