Todo está en nuestra fe y en nuestra unión con Dios, porque Dios
me trata como Padre y como Padre bueno, demonos cuenta de qué profunda y
hermosa simplicidad tiene nuestra fe cristiana; demonos cuenta en la hermosa
simplicidad en la que debe desenvolverse nuestra vida.
Sintamonos fuertemente convocados a una vida centrada en lo
esencial, centrada en lo fundamental.
Especialmente la vida para centrarse en lo esencial, para no
depender sino de lo esencial, para vivir, en el terreno que es básico, de lo
que es fundamental, de lo que es esencial.
Todos los han buscadores de la simplicidad, el desprenderse del
peso muerto, el buscar lo que es fundamental, simple, esencial ante Dios.
Este llamado a lo esencial produce una profunda libertad en el
corazón. Tengo que dejar muchas cosas. Unas, tendré que dejar de hacerlas,
otras, tendré que dejar de darles tanta importancia.
Saber centrarnos en lo esencial y darle importancia a lo
esencial, es un principio de libertad muy grande que la Carta de los Gálatas
nos brinda siglo tras siglo.
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