domingo, 24 de agosto de 2014

Alimentado

Cuando hizo eso, Jezabel juró por sus dioses; ella, desde luego era pagana; juró por sus dioses que le haría lo mismo a Elías, y Elías tuvo que salir huyendo, y tuvo que seguir así, alimentado por los Ángeles, porque no tenía quien lo acompañara, de las criaturas humanas; alimentado por los Ángeles, llegó hasta el monte Horeb, también llamado monte Sinaí, a renovar ahí la alianza.
Bien, Elías es un personaje maravillo. Elías es ejemplo de lo que significa creer, creer, y creer hasta límites inauditos para el corazón humano.
Entonces, fíjate, la pareja, los rivales aquí ¿quiénes eran? Una mujer intrigante y perversa, Jezabel; y un hombre solo, débil y solamente apoyado en Dios, Elías.
El sucesor de Elías, se llama Juan Bautista; la sucesora de Jezabel, se llama Herodías, esposa adulterina de Herodes, el que estaba vivo en tiempos del ministerio de Juan Bautista; pues esta Herodías, como verdadera hija y discípula de Jezabel, cometió lo que había prometido Jezabel.
Jezabel le había prometido la muerte a Eláas, pero Dios no le concedió eso, porque Elías fue arrebatado, un carro de fuego se lo llevó, y no sabemos del final de su existencia; pero Herodías cobró la venganza de Jezabel, degollando a Juan el Bautista, según el relato que se encuentra en los Evangelios. Y de todo eso sacamos una conclusión: que la Sagrada Escritura, evidentemente, no piensa en una reina, no piensa en la reina, de la misma manera como piensa en el rey.

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