martes, 12 de agosto de 2014

Irradiar

“ No vivir la fe solitariamente, como si fuera posible vivir la fe aisladamente” sino a “comunicarla, a irradiar la alegría del Evangelio con la palabra y el testimonio de vida allá donde nos encontremos” Y a “ver el rostro de Jesús reflejado en el otro, a vencer la indiferencia y el individualismo, que corroe la comunidad de cristianos y nuestro propio corazón y a acoger a todos sin prejuicios ni reticencias” compartiendo con ellos lo más valioso que tenemos “Nunca olvidemos que el verdadero poder es la humildad y el servicio”.

Porque mi boca hablará verdad, Y la impiedad abominan mis labios.   Proverbios 8:7

Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día.   Salmos 35:28

Mi boca hablará sabiduría; Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.  Salmos 49:3

Más tú, cuando ores. ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Los Hechos de los Apóstoles, cuando hablan del diácono Esteban, el protomártir, insisten en decir que él era un hombre «lleno del Espíritu Santo» (6,5; 7,55). Significa que estaba lleno del Amor de Dios, que toda su persona, su vida, estaba animada por el Espíritu de Cristo resucitado, lo que le impulsaba a seguir a Jesús con fidelidad total, hasta entregarse a sí mismo al Padre con estas palabras: «Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos y yo en ellos» (Jn 17,26).

No hay comentarios:

Publicar un comentario