A James Favaud le gusta tu publicación en su biografía: James gracias por tu comunicaciòn.Que...
28 de agosto a la(s) 12:40
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Oh que bien.
Muchas gracias.
El dia de mi cumple lo pase en ejercicios espirituales.
No tenia señal y ahorita poco a poco voy contestando las llamadas, mensajes, correos, y demas muestras de cariño hacia mi.
Muchas gracias por las felicitaciones.
Dios le bendiga.
Juan, con su nacimiento, con su bautismo, con su muerte, fue el precursor de Cristo, y esta fue la gracia singular que Dios le concedió.
Hay que acogerse a la intercesión de Juan el Bautista, porque cuando está Juan, ya se sienten los pasos de Cristo. Yo pienso que la amistad con este Santo es supremamente saludable para el corazón humano, porque allí, donde está Juan, ya está cerca Cristo.
Es verdad que la palabra de Juan resulta dura algunas veces, pero su corazón es limpio, es cristalino y está enamorado de Dios. Y ese corazón limpio, ese corazón purificado por el fuego del Espíritu, cuando se pega al corazón de uno, pues también le da esa pureza, esa limpieza, ese deseo de Dios.
Quienes necesitamos apegarnos a Jesucristo, tenemos en Juan el Bautista, esa voz, esa vida que nos encamina, precisamente, hacia el Salvador. Juan es un regalo que Dios le hizo al pueblo de Israel, y que también nos hace a nosotros; un regalo, que hay que recibir con seriedad, y que hay que aprovechar con amor.
Herodes no aprovechó el regalo, Herodes sabía de la santidad de Juan el Bautista, pero no hacía caso. Y resulta que no basta con escuchar, hay que tener pruebas. Herodes sabía que esa era la verdad, pero no lo decía.
Y por eso, por no perder a Juan, y para que Juan no lo regañara más, lo encarceló. Mientras Juan Bautista estuvo en la cárcel, Herodes sentía, por una parte, que lo tenía ahí seguro, seguro para no perder esa voz que le decía la verdad; pero seguro para que esa voz no lo regañara: una situación inestable, una situación insegura.
Es lo mismo que algunas veces hacemos con Dios: queremos que esté lo suficientemente cerca, para que nos asegure a nosotros; pero lo suficientemente lejos, para que no nos cambie la vida. Dios no se aguanta esto.
Y se presentó la ocasión en que Cristo anuncia, nos cuenta el evangelio, y Herodes, finalmente, inclinó la balanza, no hacia Dios, sino hacia el mal; aunque con ese mal, Juan el Bautista le estaba dando la gloria a Dios.
Saquemos entonces nosotros la enseñanza. Dios nos ofrece gracias de conversión. Esas gracias, esos dones, son como Juan el Bautista, regalos maravillosos que hay que recibir cprobablemente, aquí se han reunido palabras que Jesús pronunció en distintos momentos.
De acuerdo con lo que estudian los exégetas, pues los textos tienen también una historia, uno no puede decir que el Sermón de la Montaña fue grabado, por ahí había una grabadorcita. Y si uno compara el texto de Mateo y el texto de Lucas, uno ve que, efectivamente, cosas que aparecen ordenadas en el Sermón de la Montaña, Lucas las trae en otros sitios de su evangelio.
Entonces lo más razonable es afirmar que la tarea de los Evangelistas, en parte, fue reunir palabras de Jesús; se da por ejemplo, el Sermón de la Montaña, que se presenta como si fuera dicho así en una secuencia. Porque al final dice Mateo: “Y cuando acabó de decirles todas estas palabras, la gente se admiraba de su autoridad” San Mateo 7,28.
Se trata de una recopilación; quizá, aquí tendríamos toda una recopilación de palabras que Jesús dijo, que podemos suponer que Jesús siempre anduvo en malos términos con los fariseos y con los letrados, y entonces iba soltándoles estas perlitas a lo largo de su ministerio.
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