domingo, 3 de agosto de 2014

Realidad

Constantemente se  insiste en el desequilibrio y la injusta distribución de bienes. Hay quienes no ven o no quieren ver la realidad. En el relato evangélico los apóstoles al menos son conscientes de que las muchedumbres tienen hambre, y buscan soluciones… pero soluciones en manos de otros para ellos no verse implicados: despedirlos a sus casas. En el tiempo que han vivido con Jesús han aprendido a detectar las necesidades, a estar pendientes de los demás. Se han abierto a los valores del Reino pero proponen soluciones que no los involucren. Son prácticos y realistas. Desde el principio saben que los alimentos son muy escasos para aquella multitud; describen y denuncian la situación, pero no se implican en ella. No hay suficiente alimento y si se prolonga el sermón del maestro, se provocará un caos. Con estas poderosas razones están dispuestos a despedir a la gente, para que cada uno se busque su comida. Pero Jesús no está dispuesto a esta solución. Jesús tiene un corazón misericordioso, se implica con el que sufre y se encuentra siempre a disposición de los demás. Sabe descubrir su necesidad profunda y sabe hacer surgir lo mejor de cada uno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario