domingo, 3 de agosto de 2014

MATEO 14,13-21

San Mateo 14, 13-21: “Comieron todos hasta saciarse”
El hambre duele y mata. Aunque se le maquille y se le disfrace sigue mordiendo en nuestras comunidades. Mientras discutimos sobre los programas del hambre en Chiapas y los pocos o nulos efectos sobre la población, alguien me dice que es posible hacer algo y me muestra un mensaje que ha recibido: “Hola mi nombre es Lídice Soqui, tengo 12 años y al igual que a ustedes me preocupa el hambre en zonas vulnerables como el basurón de mi ciudad. Yo soy de Cd. Obregón, Sonora, y tengo un proyecto, se llama “ayuda a ayudar”. Junto con 3 compañeros me pregunté por qué no crear algo para poder ayudar a otros niños. Lo platiqué con mis compañeros y formamos este grupo y actualmente estamos casa por casa pidiendo despensa para los niños del basurón. Si me pudieran ayudar, también me gustaría poder conseguirles becas para estudios técnicos donde ellos pudieran estudiar algo rápido y generar ingresos para sus familias. No es darles el pescado sino enseñarlos a pescar, pero para eso ocupan no sentir hambre y enfocarse a un propósito y es lo que quiero hacer y ustedes me podrían ayudar”. Con las palabras de esta niña tenemos el inicio de solución: ser conscientes del problema y sabernos parte de la solución.

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