Jesús se entera de la muerte de Juan Bautista (v. 13) y busca un lugar apartado tal vez para encausar su dolor. Sin embargo, la multitud se entera y cuando Jesús llega al lugar donde iba, la gente ya estaba allí, y él siente compasión de ellos. Se había ido a un lugar apartado para lidiar con su dolor, pero lo deja a un lado para atender la necesidad de estas personas.
Cuando está terminando el día, los discípulos que han visto al maestro compadecerse del gentío, ahora aprenden ellos mismos a ver la necesidad de los que siguen a Jesús, y le dicen que los despida para que vayan a comprarse alimento (v. 15). Pero Jesús los desafía con una contrapropuesta: “Denles ustedes de comer”. A lo que los discípulos responden con lo poco que tienen, como diciendo: “esto que tenemos no basta” (ver Lc 9,13; Jn 6,9).
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