viernes, 21 de junio de 2013

Emprender

No era del todo la curiosidad, ni ninguna duda sobre el embarazo de Isabel, lo que la hicieron emprender el viaje, sino muchas consideraciones agradables y útiles que a continuación voy a presentar:

María fue llevada a emprender este viaje por un motivo de caridad, para ir a servir, ayudar y aliviar a su prima Isabel en su embarazo, para ver esta gran maravilla, y regocijarse con ella por la gracia de que Dios le hubiera dado un hijo a pesar de su esterilidad y hecho concebir en su vejez, sobre todo porque sabía que era reprochable ser infértil.

Ella la visita a fin de revelarle el incomparable misterio de la Encarnación, a través de la operación del Espíritu Santo, porque sabía que su prima Isabel era una persona justa, muy buena, temerosa de Dios, y en gran medida deseaba la venida del Mesías prometido en la ley, para redimir al mundo, y que para ella iba a ser un gran consuelo saber que se cumplían las promesas de Dios, y que el tiempo querido por los patriarcas y predicho por los profetas había llegado.

Ella fue a recuperar, a través de su Hijo, la Palabra de Zacarías, que había perdido por su incredulidad, no había querido creer lo que el ángel le dijo, cuando le anunció que su esposa concebiría un hijo que se llamaría Juan.

Ella sabía que esta visita llenaría bendiciones la casa de Zacarías, que tocarían incluso al niño que llevaba en el vientre Isabel, y que con su visita sería santificado. Sin embargo, estas razones y otras que podría señalar, demuestran suficientemente que Nuestra Señora realiza este viaje guiada por un movimiento secreto de Dios, que quería con su visita comenzar la salvación de las almas, en la santificación del niño Juan Bautista.

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