MarÃa fue llevada a emprender este viaje por un motivo de caridad, para ir a servir, ayudar y aliviar a su prima Isabel en su embarazo, para ver esta gran maravilla, y regocijarse con ella por la gracia de que Dios le hubiera dado un hijo a pesar de su esterilidad y hecho concebir en su vejez, sobre todo porque sabÃa que era reprochable ser infértil.
Ella la visita a fin de revelarle el incomparable misterio de la Encarnación, a través de la operación del EspÃritu Santo, porque sabÃa que su prima Isabel era una persona justa, muy buena, temerosa de Dios, y en gran medida deseaba la venida del MesÃas prometido en la ley, para redimir al mundo, y que para ella iba a ser un gran consuelo saber que se cumplÃan las promesas de Dios, y que el tiempo querido por los patriarcas y predicho por los profetas habÃa llegado.
Ella fue a recuperar, a través de su Hijo, la Palabra de ZacarÃas, que habÃa perdido por su incredulidad, no habÃa querido creer lo que el ángel le dijo, cuando le anunció que su esposa concebirÃa un hijo que se llamarÃa Juan.
Ella sabÃa que esta visita llenarÃa bendiciones la casa de ZacarÃas, que tocarÃan incluso al niño que llevaba en el vientre Isabel, y que con su visita serÃa santificado. Sin embargo, estas razones y otras que podrÃa señalar, demuestran suficientemente que Nuestra Señora realiza este viaje guiada por un movimiento secreto de Dios, que querÃa con su visita comenzar la salvación de las almas, en la santificación del niño Juan Bautista.
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