Es fácil responder, quién es Jesús aquí, en esta iglesia, y en el contexto de un retiro espiritual. Pero hay que responder quién es Jesús cuando estemos en el trabajo, cuando estemos en la oficina, cuando la gente que esté a nuestro alrededor no esté esperando una respuesta piadosa, sino tal vez, tenga en la boca un chiste para burlarse de la Iglesia, de los sacerdotes, de la fe, de la Biblia o de Dios.
Es ahí donde toca responder, quién es Jesús, es ahí, donde no brilla, donde no aparece, donde el ambiente no da la respuesta, en medio de los que no creen, en medio de los que se burlan, en los ambientes fríos y distantes.
Es ahí donde toca responder quién es Jesús. Y esa es la grandeza de Pedro. Yo creo que Jesús lo pensó bien. Dijo: "Esta pregunta no se la puedo hacer a esta gente, cuando el ambiente les da la respuesta". Se los llevó por allá lejos, donde nada hablaba de victoria, ni de triunfo, ni de Mesías, donde ni siquiera había una tradición de escucha de la Palabra de Dios.
Cesarea, pues, alude al César, y Filipo es un nombre griego por excelencia. Filipo se llamaba, por ejemplo, el papá de Alejandro Magno. La región de Cesarea de Filipo era una región entonces, desde antiguo, pagana, una región alejada del pueblo de la Alianza.
Es ahí donde no hay una tradición de espera del Mesías; es ahí donde el ambiente parece menos favorable; es ahí donde Jesús hace su pregunta.
El ambiente es pagano, el origen es distante del pueblo de la Alianza. No está la popularidad, no están las multitudes, no están las aclamaciones, no está el entusiasmo de la gente curada, no están los vítores queriendo que Él sea el Mesías.
Podríamos decir que fue un momento y un lugar de baja popularidad. Eso fue lo que Jesús escogió, donde no había mucho ruido, donde no era muy popular, y donde el ambiente no daba fácilmente la respuesta.
Jesús hace esta pregunta después de una de esas sesiones de milagros que solía gastarse, inmediatamente, la respuesta estaba ahí: "Tú eres el Mesías". Pero Jesús hace la pregunta en un momento y en un lugar, donde no había ni mucha gente, ni mucha popularidad, ni el ambiente se prestaba para esa respuesta.
Esta es la primera enseñanza para nosotros. Es fácil responder, quién es Jesús, cuando le vemos obrar maravillas y milagros. Ahí es fácil reconocerlo. Jesús hace la pregunta, donde no es fácil reconocerlo, donde no había gente que lo conociera, donde no había una tradición, donde no había un ambiente; ahí, donde no estaba multiplicando sus maravillas, ahí donde no parecía mayor cosa, ahí es donde pregunta.
Apliquemos eso a nuestra vida. Nosotros tenemos momentos, en que es muy fácil
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