miércoles, 19 de junio de 2013

Máxima

El sufrimiento es muy importante, el sufrimiento es el título de gloria de los servidores de Cristo, claro, los servidores maduros de Cristo.
Acercarse a Cristo sin acercarse a la Cruz de Cristo., muy difícil abrazar a Cristo sin abrazarle la Cruz, está muy difícil hacer esa disección entre Cristo y la Cruz, está muy difícil.
El sufrimiento es muy importante para los servidores de Cristo. Es que en la cruz, en el dolor de la cruz, Cristo hizo la máxima manifestación de su amor. No hay amor más grande que entregar la vida. No es que nosotros seamos adoradores del sufrimiento, sino que el acto de entregar la vida es un acto de despojo. Y nunca Cristo se despojo tan completamente de sí como en la Cruz .
Lo que nosotros amamos de la Cruz es eso, es eso, no es el dolor por el dolor. Es ver a alguien que se despoja por amor, hasta de su propia vida, de su propia Madre, de su salud, de su paz, de su cuerpo. La señal del máximo amor es la entrega de la vida. La entrega de la vida es la Cruz, ¿cómo no amar la Cruz? ¿Cómo no venerar la Cruz?
Cristo nos dice: “No amontonéis tesoros en la tierra” San Mateo 6,19. Los tesoros de esta tierra tienen su bondad pero son muy engañosos. El dinero puede servir para obras buenas o para destruir una familia; la fama puede servir para servir para recibir el cariño de mucha gente o para recibir la envidia de mucha gente.
Los bienes de esta tierra son ambiguos. La belleza, la belleza física, el placer de mirar, de tocar puede servir para expresar amor o puede servir para echar a perder un matrimonio, una familia, una vocación. Los bienes de esta tierra son bienes, pero son bienes ambiguos, están amenazados.
El que se aferra a la Cruz, el que ama la Cruz se ha unido a un bien que no tiene mal, porque todo mal lo transforma en bien. ¿Los males de la cruz cuáles son? Las persecuciones, los insultos de Cristo. Pero cuantos mayores son los insultos que recibe Cristo, mayor es la muestra de su amor, de manera que la cruz es como una maravilla, un invento maravilloso de Dios para transformar todo mal en bien. Cristo conlleva a su sufrimiento integral a la liberación integral del mal en lo humano, Cristo reinó desde madero de la cruz, el hizo frente con el sufrimiento al mal siendo obediente a su Padre, su respuesta nos tiene que llevar a no tener miedo al sufrimiento.
Amar la Cruz y amar los sufrimientos por amor de Dios, es una maravilla porque es unirse a un tesoro que nadie nos puede quitar.  La Cruz es la respuesta  de Cristo al Padre lugar de victoria.
Imaginémonos un predicador que esta enamorado de la Cruz, de la Cruz de Cristo, si decimos: "Dejémoslo, abandonémoslo", él dirá: "Ese es mi tesoro". ¿Cómo le vences? Ése sí es invencible. El que esté aferrado a la Cruz ése sí invencible, porque cuanto más pretendas atacarlo, más aumenta su gloria.
Por eso el demonio detesta la Cruz, porque no puede nada contra ella. Contra la elocuencia, contra la ciencia, contra la riqueza, contra el cariño, contra los bienes de esta tierra el demonio puede hacer mucho, puede atacar mucho; pero contra la cruz qué puede hacer? Si no la ataca, reina; y si la ataca, aumenta su gloria. El demonio esta perdido frente a la Cruz, el demonio no puede nada con la Cruz.
Debemos  enamorarnos de la Cruz de Jesucristo porque con ese amor inmenso a la Cruz de Cristo tenemos  su tesoro en el cielo, y en ese sentido es inatocable, no se puede hacer nada con él. ¿Como se puede vencer al que está unido a la Cruz? No hay modo de vencerlo.
El mundo no conoce estrategia, si los deja en paz, a estos amadores de la Cruz, si el mundo los deja en paz, se riegan y predican; si los ataca, aumentan su gloria. No sabe que hacer con ellos, no puede hacer nada; por eso, por la Cruz de Cristo nosotros sabemos que el Evangelio es indestructible, y que cuando Cristo vuelva habrá creyentes, habrá gente que tendrá fe viva en Él.
 Es poderosa la Cruz, Y por lo que es indispensable la Cruz en el evangelizador, es porque la Cruz es la señal del desinterés.
San Pablo, nos da la descripción: "Los judíos me han azotado cinco veces con los cuarenta golpes menos uno, tres veces apaleado, una vez apedreado, tres naufragios. ¿Cuántos viajes a pie? Muerto de cansancio, sin dormir, con hambre, a menudo en ayunas, con frío, sin ropa" 2 Corintios 11,24-27.
EL sigue hablando: "¡Cristo! ¡Cristo! ¡Cristo es el Señor!" Y lo predica, y tiene paz, y tiene verdad : “  Lo está sosteniendo Dios ” Tiene que estar Dios en esa vida, tiene que estar Dios, no hay otra explicación .
Estas son la señales de los servidores de Cristo, así obran los evangelizadores. Como decía San Pablo: "El que vea que puede con eso, que lo haga".

No hay comentarios:

Publicar un comentario