sábado, 7 de enero de 2017

Efesios 3,5-6.







Jesús es la manifestación de la gracia y gloria para los gentiles, como lo expresa en palabras inmortales el Apóstol San Pablo, como lo expresa el texto que hemos escuchado en la Carta a los Efesios: ”Este es el misterio que estaba oculto, el misterio que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, y que ha sido revelado por el Espíritu de Dios ahora, que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, partícipes de la misma promesa" Carta a los Efesios 3,5-6.
Epifanía es también manifestación a nosotros los gentiles, a nosotros los no judíos, y Epifanía es también manifestación, de acuerdo con esa voz del Padre en el Jordán, especialmente para los pecadores; ahí donde hay pecado con arrepentimiento, esta cerca el perdón con la gracia.
 Cuando uno piensa en esa manifestación de Cristo en el Jordán, uno siente que donde hay verdadera contrición, no está lejos sino que ya ha empezado la obra de la gracia, porque la contrición ya es gracia.
Estas consideraciones nos obligan a levantar el corazón más allá de lo anecdótico, más allá de los reyes al pie del pesebre, más allá de los regalos, como se acostumbra,pero más allá del anécdota de los reyes y de los regalos, en términos generales, invita, obliga a abrir el corazón a Cristo como Epifanía del Padre.
Esta festividad, en toda su magnificencia, en todo su despliegue, de algún modo supera incluso a la misma Natividad.

Ante este Cristo manifestado, ante este Cristo insignia de salvación para judíos y no judíos y para pecadores, la fe de los cristianos de Oriente y Occidente reconoce con agradecimiento y alabanza a la misericordia del Padre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario