Juan
Bautista, cuando le comentan: “Mira, el que tú dijiste, está bautizando, y ya
bautiza más gente que tú”, y dice Juan: “Mejor que Él crezca y que yo
disminuya” San Juan 3,30, realmente, hay gente
santa, y este es uno de esos, hay gente muy grande.
Juan
lo señaló, pero no fue, para poder seguir señalando, para que todos los que él
tenía que entregarle a Jesús, le llegaran, para completar su propia misión.
Él
entendió que él era el precursor, no se echó encima una misión que no le habían
dado, fue fiel a lo suyo, sabiendo que adentro con Jesús estaba la fiesta,
prefirió quedarse de portero para que nadie se quedara por fuera.
Juan
siguió señalando y Juan sigue señalando, y la labor de Juan tiene que seguir
viva en la Iglesia, de algún modo hay que seguir haciendo esta obra.
Ustedes
dirán que es orgullo dominicano, pero es que figúrese que nuestro querido Humberto
de Romanis, el quinto Maestro de la Orden, dice algo parecido a nosotros, dice
que los que se van a los monasterios, como los cartujos, como los monjes, ya
entraron, por así decirlo, ya se quedaron con Él.
El
fraile predicador no entra todavía, es decir, sí entra en cuanto que sí
participa de la amistad con Jesús, pero no entra, porque como Juan, tiene que
seguir invitando, tiene que seguir a la puerta, no se queda solamente con el
banquete, con la fiesta, sabe que hay muchos que todavía tienen que ser
llamados.
Y
entonces escoge ir donde ellos, escoge permanecer, como Juan, en el borde, para
que entren todos los que pueden entrar, todos los que están llamados a entrar.
"Qué
buscáis?" San Juan 1,37, pidámosle
al Señor que purifique nuestras intenciones, que limpien nuestro corazón, que
lo busquemos a Él a Ël, sin huir de nada y sin pretender nada más. Buscarlo a
Él.
¿Dónde
vives?” San Juan 1,38, pidámosle al Señor que nos enamore
de los lugares y las personas donde Él vive, que nos dé amor por sus pobres,
por el cielo, por la Palabra, por la vida interior, por nuestros pastores.
“Venid
y lo veréis” San Juan 1,39, pidámosle a Jesús, que con la misma
compasión, paciencia y ternura que gastó ese día con estos señores, que así nos
gaste días a nosotros, que nosotros también tengamos esas experiencias, y que
tengamos ojos, oídos hambre y sed para disfrutarlo, para vivirlo.
“Hemos
encontrado al Mesías” San Juan 1,39, pidamos al Señor que la alegría
nunca se apague, que nunca nadie nos encuentre tristes, o corrijo, que nosotros
seamos como Santo Domingo, cuando lo encontraban triste era porque había sabido
de algún pecado o de alguna desgracia de alguien.
Que
esas sean nuestras únicas tristezas, que todo lo demás sea esta alegría: “Hemos
encontrado al Mesías” San Juan 1,41, para ser siempre evangelizadores.''
El
mensaje de Juan, pidámosle al Señor que haga de nuestra vida un inmenso mensaje
de amor, que conduzca a todos hacia el Cordero, así muchas veces nos quedemos
un poco solos, y así nos toque soportar el frío de la puerta y aplazar la hora
del banquete.San Juan 1,37
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