jueves, 19 de enero de 2017

Fidelidad












Juan Bautista, cuando le comentan: “Mira, el que tú dijiste, está bautizando, y ya bautiza más gente que tú”, y dice Juan: “Mejor que Él crezca y que yo disminuya” San Juan 3,30, realmente, hay gente santa, y este es uno de esos, hay gente muy grande.
Juan lo señaló, pero no fue, para poder seguir señalando, para que todos los que él tenía que entregarle a Jesús, le llegaran, para completar su propia misión.
Él entendió que él era el precursor, no se echó encima una misión que no le habían dado, fue fiel a lo suyo, sabiendo que adentro con Jesús estaba la fiesta, prefirió quedarse de portero para que nadie se quedara por fuera.
Juan siguió señalando y Juan sigue señalando, y la labor de Juan tiene que seguir viva en la Iglesia, de algún modo hay que seguir haciendo esta obra.
Ustedes dirán que es orgullo dominicano, pero es que figúrese que nuestro querido Humberto de Romanis, el quinto Maestro de la Orden, dice algo parecido a nosotros, dice que los que se van a los monasterios, como los cartujos, como los monjes, ya entraron, por así decirlo, ya se quedaron con Él.
El fraile predicador no entra todavía, es decir, sí entra en cuanto que sí participa de la amistad con Jesús, pero no entra, porque como Juan, tiene que seguir invitando, tiene que seguir a la puerta, no se queda solamente con el banquete, con la fiesta, sabe que hay muchos que todavía tienen que ser llamados.
Y entonces escoge ir donde ellos, escoge permanecer, como Juan, en el borde, para que entren todos los que pueden entrar, todos los que están llamados a entrar.
"Qué buscáis?" San Juan 1,37, pidámosle al Señor que purifique nuestras intenciones, que limpien nuestro corazón, que lo busquemos a Él a Ël, sin huir de nada y sin pretender nada más. Buscarlo a Él.
¿Dónde vives?” San Juan 1,38, pidámosle al Señor que nos enamore de los lugares y las personas donde Él vive, que nos dé amor por sus pobres, por el cielo, por la Palabra, por la vida interior, por nuestros pastores.
“Venid y lo veréis” San Juan 1,39, pidámosle a Jesús, que con la misma compasión, paciencia y ternura que gastó ese día con estos señores, que así nos gaste días a nosotros, que nosotros también tengamos esas experiencias, y que tengamos ojos, oídos hambre y sed para disfrutarlo, para vivirlo.
“Hemos encontrado al Mesías” San Juan 1,39, pidamos al Señor que la alegría nunca se apague, que nunca nadie nos encuentre tristes, o corrijo, que nosotros seamos como Santo Domingo, cuando lo encontraban triste era porque había sabido de algún pecado o de alguna desgracia de alguien.
Que esas sean nuestras únicas tristezas, que todo lo demás sea esta alegría: “Hemos encontrado al Mesías” San Juan 1,41, para ser siempre evangelizadores.''

El mensaje de Juan, pidámosle al Señor que haga de nuestra vida un inmenso mensaje de amor, que conduzca a todos hacia el Cordero, así muchas veces nos quedemos un poco solos, y así nos toque soportar el frío de la puerta y aplazar la hora del banquete.San Juan 1,37

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