sábado, 21 de enero de 2017

Efesios 4,2







Pablo nos invita a mirar, hacia adelante y hacia arriba; hacia el futuro y hacia la eternidad; a descubrir la grandeza de lo que Dios ha hecho por nosotros como preludio de lo que quiere hacer con nosotros, a que sintamos la nobleza y la hermosura de la vida nueva que Dios nos ha dado.
 Nos invita a conformar un solo cuerpo y un solo espíritu, a unirnos en ese llamado. Lo que nos hace uno no son nuestros intereses, sino el interés de Dios; los intereses nuestros tienden cada uno por su parte; el interés de Dios nos unifica; en Dios podemos llegar a ser uno.
.Lo mismo pienso en un matrimonio; el matrimonio también está llamado a una unidad en Jesucristo, por eso decía Antoine de Saint-Exúpery que "el verdadero amor no es mirarse el uno al otro, sino el mirar juntos en la misma dirección"; ahí está el verdadero amor, y nosotros los cristianos tenemos una misma dirección.
Pablo nos invita: "Mira más adelante, mira más arriba".
El evangelio también nos invita a mirar. Lo que sucede es que es un lenguaje un poco críptico que tendremos, con la ayuda del Espíritu Santo, que desencriptar.
Cristo nos dice: "Hay señales en el clima, y esas las sabemos discernir, pero hay señales a nuestro alrededor y no la podemos reconocer" San Lucas 12,56.
 Cristo dice en esta ocasión, dice: "Hipócritas" San Lucas 12,56. Yo, realmente, no termino de entender por qué dice aquí "hipócritas" San Lucas 12,56, porque uno tiene la idea que hipócrita es aquel que aparenta lo que no es. Tal vez se trate de eso.
Centremonos  en esa expresión que le gustaba tanto al Papa Juan XXIII, la expresión, mire: "¿Cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?" San Lucas 12,56.
 Jesús nos invita a hacer de lo que nos rodea como un libro, y a leer en ese libro: "¿Sabes leer lo que te rodea?"
Pablo invita a mirar hacia adelante y a mirar hacia arriba; Jesús nos invita a mirar entorno. Parece que lo que va uniendo las lecturas es: mirar, saber mirar, aprender a leer.
"Cuando te dirijes al tribunal, haz lo posible para llegar a un acuerdo con él mientras vais de camino" San Lucas 12,58.
"Mientras vas de camino, trata de ponerte de acuerdo con el que está de pelea contigo, antes de que lleguen al tribunal, no sea que en el tribunal te vaya mal" San Lucas 12,58.
Cristo nos invita a entrar en un diálogo, a entrar en una concertación, a entrar en un acuerdo con el que está poniéndome pleito.
Cristo lo que dice es: "Intenta ponerte de acuerdo con el que está de pelea contigo, mientras vas al tribunal" San Lucas 12,58.
Cristo, evidentemente, quiere infundir en nosotros una duda sana, quiere enseñarnos a dudar de esa inocencia con la que nosotros nos pretendemos presentar.
Que uno no se crea inocente, que uno no se considere inocente; que uno entre en lo que los autores espirituales llaman: "la sana desconfianza de uno mismo".
Cristo quiere que uno sepa tener alta la autoestima, pero también que sepa tener una sana desconfianza de sí mismo, porque es que la autoestima va unida a la confianza en uno.
Cristo nos enseña una duda, es la duda del que quiere ver más, es la duda del que sabe que la verdad no se agota en lo alcanzaron a ver sus ojos, es la duda del que sabe que los ojos que tiene no son perfectos.
El nexo que une a las dos lecturas se llama: mirar, mirar. Pablo nos dice: "No te quedes sólo mirando tus pies, tu presente, tu ya; levanta, mira al frente, mira adelante, mira todo lo que está por venir; mira arriba, adelante y arriba; mira, descubre sobre tus ojos a la maravillosa vocación que has recibido".
Cristo nos dice: "Mira, mira entorno, aprende a leer tu vida, entiende el sentido de lo que te está pasando y desconfía de lo que ya has visto, es la desconfianza del que sabe que la verdad es infinita, y que siempre se puede completar y que siempre se puede perfeccionar.
Mira más adelante, mira más arriba, mira más entorno y mira más profundo; descubre, en esa mirada progresiva, en esa mirada atenta, en esa mirada humilde.
Mire, tan bello que nos dice San pablo, ¡cuánto queremos a San Pablo, bendita su memoria! Mire lo que nos dice: "Sed siempre humildes, amables, comprensivos; humildes, amables, comprensivos; humildes, amables y comprensivos" Carta a los Efesios 4,2. Los ojos humildes ven más.
"Humilde, amable, comprensivo" Carta a los Efesios 4,2, el que busca la unidad. Nunca será medida de sabiduría condenar a nadie, nunca. Condenar a alguien es perder una posibilidad de verdad. A lo sumo, tenemos que reconocer que hay cosas que son inaceptables de nuestro prójimo, de acuerdo.
 Si Cristo no hubiera tenido esa mirada, esa mirada capaz de sacar la verdad del medio del fango; si Cristo no hubiera tenido esa mirada, nunca te hubiera mirado a ti, y nunca me hubiera mirado a mí.
A ti te rescató una mirada que supo ver, en medio de todas las locuras de tu vida, en medio de todas las tonterías cometidas o por cometer, supo encontrar una posibilidad de bien.
 Cristo tenía la mirada para tì, y la mirada de Cristo te rescató. Una mirada así sobre ti te puede rescatar, y una mirada así sobre tu hermano lo puede rescatar.
La Carta de Santiago: "El que convierte a un pecador de su mala conducta, cubre la multitud de sus pecados" Carta de Santiago 5,19. A nadie condenemos, a nadie, a nadie.

Vamos a pedir misericordia para todos; comprensión y perdón para todos; conversión para todos, y que nuestros ojos puedan ser bendecidos con la luz de Dios, porque parece que el gran mensaje es: "Mira, aprende a mirar".

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