Pablo nos invita a mirar, hacia adelante y
hacia arriba; hacia el futuro y hacia la eternidad; a descubrir la grandeza de
lo que Dios ha hecho por nosotros como preludio de lo que quiere hacer con
nosotros, a que sintamos la nobleza y la hermosura de la vida nueva que Dios
nos ha dado.
Nos invita a conformar un
solo cuerpo y un solo espíritu, a unirnos en ese llamado. Lo que nos hace uno
no son nuestros intereses, sino el interés de Dios; los intereses nuestros
tienden cada uno por su parte; el interés de Dios nos unifica; en Dios podemos
llegar a ser uno.
.Lo mismo pienso en un matrimonio; el matrimonio también está
llamado a una unidad en Jesucristo, por eso decía Antoine de Saint-Exúpery que
"el verdadero amor no es mirarse el uno al otro, sino el mirar juntos en
la misma dirección"; ahí está el verdadero amor, y nosotros los cristianos
tenemos una misma dirección.
Pablo nos invita: "Mira más adelante, mira más
arriba".
El evangelio también nos invita a mirar. Lo que sucede es que es
un lenguaje un poco críptico que tendremos, con la ayuda del Espíritu Santo,
que desencriptar.
Cristo nos dice: "Hay señales en el clima, y esas las
sabemos discernir, pero hay señales a nuestro alrededor y no la podemos
reconocer" San Lucas 12,56.
Cristo dice en esta
ocasión, dice: "Hipócritas" San Lucas 12,56. Yo, realmente, no termino
de entender por qué dice aquí "hipócritas" San Lucas 12,56, porque uno tiene la idea
que hipócrita es aquel que aparenta lo que no es. Tal vez se trate de eso.
Centremonos en esa
expresión que le gustaba tanto al Papa Juan XXIII, la expresión, mire:
"¿Cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?" San Lucas 12,56.
Jesús nos invita a hacer
de lo que nos rodea como un libro, y a leer en ese libro: "¿Sabes leer lo
que te rodea?"
Pablo
invita a mirar hacia adelante y a mirar hacia arriba; Jesús nos invita a mirar
entorno. Parece que lo que va uniendo las lecturas es: mirar, saber mirar,
aprender a leer.
"Cuando
te dirijes al tribunal, haz lo posible para llegar a un acuerdo con él mientras
vais de camino" San Lucas 12,58.
"Mientras
vas de camino, trata de ponerte de acuerdo con el que está de pelea contigo,
antes de que lleguen al tribunal, no sea que en el tribunal te vaya mal" San Lucas 12,58.
Cristo
nos invita a entrar en un diálogo, a entrar en una concertación, a entrar en un
acuerdo con el que está poniéndome pleito.
Cristo
lo que dice es: "Intenta ponerte de acuerdo con el que está de pelea
contigo, mientras vas al tribunal" San Lucas 12,58.
Cristo,
evidentemente, quiere infundir en nosotros una duda sana, quiere enseñarnos a
dudar de esa inocencia con la que nosotros nos pretendemos presentar.
Que
uno no se crea inocente, que uno no se considere inocente; que uno entre en lo
que los autores espirituales llaman: "la sana desconfianza de uno
mismo".
Cristo
quiere que uno sepa tener alta la autoestima, pero también que sepa tener una
sana desconfianza de sí mismo, porque es que la autoestima va unida a la
confianza en uno.
Cristo
nos enseña una duda, es la duda del que quiere ver más, es la duda del que sabe
que la verdad no se agota en lo alcanzaron a ver sus ojos, es la duda del que
sabe que los ojos que tiene no son perfectos.
El
nexo que une a las dos lecturas se llama: mirar, mirar. Pablo nos dice:
"No te quedes sólo mirando tus pies, tu presente, tu ya; levanta, mira al
frente, mira adelante, mira todo lo que está por venir; mira arriba, adelante y
arriba; mira, descubre sobre tus ojos a la maravillosa vocación que has
recibido".
Cristo
nos dice: "Mira, mira entorno, aprende a leer tu vida, entiende el sentido
de lo que te está pasando y desconfía de lo que ya has visto, es la
desconfianza del que sabe que la verdad es infinita, y que siempre se puede
completar y que siempre se puede perfeccionar.
Mira
más adelante, mira más arriba, mira más entorno y mira más profundo; descubre,
en esa mirada progresiva, en esa mirada atenta, en esa mirada humilde.
Mire,
tan bello que nos dice San pablo, ¡cuánto queremos a San Pablo, bendita su
memoria! Mire lo que nos dice: "Sed siempre humildes, amables,
comprensivos; humildes, amables, comprensivos; humildes, amables y
comprensivos" Carta a los Efesios 4,2. Los ojos humildes
ven más.
"Humilde,
amable, comprensivo" Carta a los Efesios 4,2, el que busca la
unidad. Nunca será medida de sabiduría condenar a nadie, nunca. Condenar a
alguien es perder una posibilidad de verdad. A lo sumo, tenemos que reconocer
que hay cosas que son inaceptables de nuestro prójimo, de acuerdo.
Si Cristo no hubiera tenido esa mirada, esa
mirada capaz de sacar la verdad del medio del fango; si Cristo no hubiera
tenido esa mirada, nunca te hubiera mirado a ti, y nunca me hubiera mirado a
mí.
A
ti te rescató una mirada que supo ver, en medio de todas las locuras de tu
vida, en medio de todas las tonterías cometidas o por cometer, supo encontrar
una posibilidad de bien.
Cristo tenía la mirada para tì, y la mirada
de Cristo te rescató. Una mirada así sobre ti te puede rescatar, y una mirada
así sobre tu hermano lo puede rescatar.
La
Carta de Santiago: "El que convierte a un pecador de su mala conducta,
cubre la multitud de sus pecados" Carta de Santiago 5,19. A nadie
condenemos, a nadie, a nadie.
Vamos
a pedir misericordia para todos; comprensión y perdón para todos; conversión
para todos, y que nuestros ojos puedan ser bendecidos con la luz de Dios,
porque parece que el gran mensaje es: "Mira, aprende a mirar".
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