miércoles, 25 de enero de 2017

San Juan 1,29-







La liturgia eucarística de la Iglesia cuando se presenta la Hostia consagrada, minutos antes de ser comulgada.
A Cristo se le llama “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” San Juan 1,29. Y también se le llama hoy: “Este es el que bautiza con el Espíritu Santo” San Juan 1,33. “El Espíritu se ha posado sobre Él” San Juan 1,32. Y por eso, Él tiene potestad para bautizar con Espíritu Santo.
 “Este es el Cordero de Dios” San Juan 1,29, y se nos dice que: “Él quita el pecado del mundo” San Juan 1,29, y que: “Él bautiza con Espíritu Santo” San Juan 1,33.
Él quita el pecado y Él bautiza con el Espíritu Santo. : “Él quita el pecado del mundo, bautizando con Espíritu Santo”. El objetivo del bautismo es evidente, se trata de una limpieza.
Los Esenios en tiempo de Nuestro Salvador, tenían multitud de abluciones, de lavatorios con claro signo de purificación. El Antiguo Testamento también conoció abluciones, lavatorios que tenían esa misma significación.
De modo que no estamos forzando las palabras cuando decimos que la venida de Cristo a nuestra tierra tiene por lo menos entre sus objetivos  limpiar el pecado con el Espíritu.
El Espíritu Santo es como una limpieza interior. San Juan debía ofrecer agua que lavaba los cuerpos como señal de arrepentimiento, de deseo de pureza; Jesús ofrece una nueva Agua que lava los corazones, que limpia el interior de las personas, y esa nueva Agua es el don del Espíritu Santo.
Jesús es el que limpia.
La limpieza no es una condición para acercarte a Cristo, la condición para acercarse a Cristo es creer que Él es el Cordero de Dios, creer que Él puede quitar el pecado del mundo, de mi vida, de mi familia. Él puede quitar las taras que acompañan a la Iglesia, una comunidad, Él puede levantarnos de esos cardos pesados, Él puede quitarlo.
Gracias por El acceso al don de Cristo fundamentado en la fe, y de esa fe puntualizar la relación con Cristo. Lo que debemos pedir fundamentalmente, entonces, y para todos /as es la fe.
Cristo es el que limpia, Cristo es el limpiador, porque tiene esa Agua nueva que bautiza, y que se llama Espíritu Santo, y Él es el único que la tiene.
 Sólo Él puede hacerlo, sólo de Él dependemos. Lo que a nosotros nos corresponde, es fundamentalmente ejercer fe en eso, en nuestro Señor y Salvador Jesucristo puede hacer en nosotros.
 Quiero implorarle a Dios que, hoy, nos regale una fe profunda para no depender más de nuestro pasado,
Una fe más profunda, una fe más viva, hace más por la solución del mal que , explicaciones, razones del mal
Cristo es el Cordero de Dios, es el único que quita el pecado del mundo, y lo quita con el don del Espíritu Santo.  Ese don se recibe, y obra, y opera en nosotros, cuando nosotros ejercemos fe en el ministerio bendito de nuestro Salvador.

Ese es Jesucristo, comulgar es creer eso, por algo la Iglesia, pocos segundos antes de la comunión, nos dice: “Este es el que quita el pecado del mundo” San Juan 1,29.

No hay comentarios:

Publicar un comentario