La
Epifanía es una fiesta única y múltiple, como lo recuerdan las antífonas de la
Liturgia de las Horas. habrán notado que
el día de Epifanía se dice: "Este es un día señalado por tres prodigios",
y se habla de los Magos de Oriente, y se habla del Bautismo de Cristo en el
Jordán, y se habla de las Bodas de Caná.
Es
un milagro múltiple, la Epifanía más que un momento particular, más que una
hora única en la vida de Cristo, es la conciencia que la Iglesia toma, de que
la Carne de Cristo porta un significado, es un descubrimiento que sucede en
distintos momentos.
Los
Magos de Oriente lo descubrieron siendo Jesús todavía niño, los discípulos de
Cristo los descubrieron en las Bodas de Caná, cuando ya no estaba tan niño.
La
Epifanía es el comienzo de ese descubrimiento que cada uno de nosotros tiene
que hacer, que cada comunidad tiene que hacer, que la Iglesia tiene que hacer,
el descubrimiento de toda la fuerza de significación que tiene esa Carne de
Cristo.
Para que la Epifanía nos suceda también a nosotros, necesitamos un caminito,
que es el que vamos a recorrer de la mano del capítulo primero del evangelio de
Juan.
Recordamos
que en el Adviento, varias veces resonó la voz de San Juan, la persona de Juan, la
palabra de Juan el Bautista.
Juan
nos estaba diciendo que allanáramos el camino, que preparáramos las sendas.
Juan, vuelve a aparecer Juan en escena,
preparándonos, educándonos, y lo primero que nos enseña este Juan es: "Yo
no soy el Mesías" San Juan 1,20, "no soy Elías" San Juan 1,21, "no soy el
Profeta" San Juan 1,21. Eso es lo primero que nos
enseñó Juan.
San Juan
nos va a preparar, en este que yo llamo un "Adviento chiquito", nos
va a preparar a la Epifanía, para que nosotros tengamos Epifanía, para que la
Carne de Cristo se vuelva significativa para nosotros, para que despegue, para
que brille, despunte la gloria de Cristo, naciendo, saliendo de esa Carne que
la Virgen Santísima le dio, según la voluntad del Padre Celestial.
San Juan 1,19, "Qué dices de ti
mismo?" San Juan 1,22, vuelve Juan: |Allanad el
camino del Señor"San Juan 1,23.
"Por
qué bautizas?" San Juan 1,25. Fíjese que Juan Bautista no
respondió a esa pregunta, "dijo: "Yo bautizo con agua, en medio de
vosotros hay uno a quien no conocéis"San Juan 1,26.
Juan
decía: "En medio de vosotros hay uno que no conocéis" esta es una semana muy bella, acaba
de terminar la Octava de Navidad, esta es una semana muy bella para asomarnos
con especial reverencia al misterio de Cristo y preguntarnos si nosotros
conocemos a Ése que está en medio de nosotros.
"No
soy digno de desatar la correa de las sandalias" San Juan 1,27.
Fíjese
usted que no estamos desorbitados en esto porque, en las iglesias de Oriente,
la fiesta grande no es el Nacimiento, es la Epifanía: o sea que en cierto
sentido, si vamos a aplicar la lógica esa de Adviento y Navidad, lo que
tendríamos que decir es que, para los orientales, este momento todavía sería
como Adviento, porque no ha sucedido la Epifanía.
Tener
la Carne de Cristo, todavía no es mucho, si no sabemos a quién tenemos, y eso,
saber a quién tenemos y recibir el significado que porta esa Carne, eso es lo
que nos va a a dar la Epifanía.
Lo
primero que asegura Juan es: "Yo no soy el Mesías" San Juan 1,20, La palabra "Mesías",
entonces, resume todos los anhelos del Antiguo Testamento; la palabra
"Mesías" recoge toda la experiencia de debilidad, de fragilidad, de
contradicción y de pecado que aparece en el Antiguo Testamento. Decir: "Yo
necesito al Mesías", es decir: "Sólo si Dios me envía su salvación,
yo seré salvo".
Lo
único que puede cambiar esta historia es que un hombre sea ungido, que reciba
la unción de Dios, que siendo como nosotros, tenga la unción que nosotros no
tenemos. Esa es la teología del Mesías.
Jesús es el Mesías, es la afirmación de que en
ése Jesús, El Jesús del pesebre, el
Jesús que se cansa y tiene sed, el Jesús que llora de angustia y muere en la
Cruz; ese Jesús que muere sin odio, perdonando, amando y padeciendo, ese es el
Mesías.
La
Carta de Juan quiere que nosotros descubramos quién es el Mesías, que nos demos
cuenta por cuál camino es que viene la salvación, por dónde y cómo nos ha
llegado la redención a nosotros, para que en ese descubrimiento, permanezcamos
llenos de fe, llenos de gratitud, llenos de gracia y llenos de amor.
Que
Dios nos ayude con la luz del Espíritu Santo, que nos dé tiempo, sabiduría,
paladar y amor para gustar estas palabras, y para saciarnos infinitamente,
interminablemente, en lo que Dios nos presenta con esa palabra.
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