miércoles, 4 de enero de 2017

San LUuas 9,51








Los Apóstoles vivieron cerca del Señor.  verlo conmovido, compasivo ante la muchedumbre, como en aquella oportunidad en que dijo: "Me duelen las entrañas, porque esta gente está como ovejas sin pastor" Marcos 6,34.
Le habían visto conmovido, y le habían visto dolerse y gastarse, consiguientemente, por el bien de su pueblo;  ahora lo ven resuelto lo ven en esa actitud de prisa, de despedida y de final. Como que Cristo les dijera: "Está llegando el tiempo  esta gente sentía que no le aguantaba el paso a Cristo.
Al final del capitulo IX del evangelio de  San  Lucas, este Evangelista nos dice que, "Jesucristo emprendió resueltamente el camino a Jerusalén" San Lucas 9,51.
En Jerusalén se acumulaban los enemigos de Cristo, pero Cristo emprende resueltamente el camino hacia Jerusalén, y esa resolución seguramente se notó en su manera de actuar, de hablar, incluso, en su manera de caminar, porque todos los recorridos eran a pie.
 Los Apóstoles comenzaron a sentir que ya no le aguantaban el paso a Cristo, que la obra de la redención no era sólo atender a un enfermito, a un pecador; que no era simplemente sanar a un paralítico o incluso resucitar a un muerto; que la obra de la redención estaba movida por un corazón que así como es de dulce, amoroso y paciente, así también es resuelto, generoso y exigente.
Y cuando ya los llevaba jadeando, no tanto por el ritmo de sus pies, como por el ritmo de su alma enamorada, cuando ya sentían que no le daban la talla, tuvieron que decirle: "Auméntanos la fe" San Lucas 17,5; "nos estamos quedando ya, ya no estamos dando el ritmo", "auméntanos la fe" San Lucas 17,5.
Cristo, como si les hubiera oído la petición, no más oyó la palabra fe, les dice: "mire, si ustedes tuvieran fe otra sería la historia", y siguió caminando.
Esa respuesta de Cristo tuvo que haber dejado un poco desconcertados, y quizá desilusionados a los Apóstoles. Ellos habían visto, como lo narra el Evangelio, que cuando se encontró con esa muchedumbre, dice allá el Evangelista: "Se puso a enseñarles con paciencia" San Marcos 6,34.
Su misión está, ya no en un paraje ameno y tranquilo, ya no está en una plática sabrosa y en una larga oración; ya todos los discursos empiezan a sobrarle a Cristo; ya no está para discursos largos, sino, mira bien las palabras de este evangelio  en el capítulo XVII de San Lucas.
El desenlace es precisamente la Cruz. Toda esa prisa de Cristo, todo ese afán era la Cruz.
Cristo, paradójicamente, tienen prisa cuando toda su vida y toda su obra van a estrellarse  Él mismo va a quedar despedazado. Y si uno mira la Pasión, y si uno mira sobre todo la Cruz, de Cristo,
La Cruz es una puertecita estrecha por la que se pasa a lo que Cristo quería llegar, al sepulcro. , si no buscaba la Cruz, sino que buscaba el sepulcro".
El sepulcro era otra puertecita estrecha por la que se pasa a la Casa, a la gloria, a la vida eterna, la misma que nos menciona el Apóstol Pablo en su comienzo de la Carta a Tito: "En realidad, Cristo tenía prisa por llevar al universo entero hacia la gloria, hacia la paz, hacia la vida eterna" Carta a Tito 1,1.
Sólo la prisa del que se quema y se gasta por amor, sólo ese género de prisa es capaz de hacer algo por la tierra. Y por eso a la pregunta: "Auméntanos la fe" San Lucas 17,5, tal vez no le respondió la boca de Cristo.

Pero los pies de Cristo, que no cesaban de caminar; y el corazón, que no cesaba de amar; y los ojos de Cristo, que no cesaban de amar y llorar, esa fue la respuesta para los Apóstoles y esa es también la respuesta para nosotros

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