Alude al momento en el cual, durante una misa, escuchó la frase del
Evangelio donde Jesús envía a sus discípulos: “Les mando anunciar el
reino de Dios y a curar a los enfermos. Y le dijo: “No lleves nada para
el viaje: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, y no tengáis una
túnica de recambio”. (Lc 9, 2-3)[6].
Fue una revelación fulgurante
de esas que orienta toda una vida. Desde aquel día fue clara su misión:
un regreso simple y radical al evangelio real, el que vivió y predicó
Jesús. Recuperar en el mundo la forma y estilo de vida de Jesús y de los
apóstoles descrito en los evangelios. Escribiendo la regla para sus
hermanos iniciará así:
“La regla y la vida de los frailes menores ,es
observar el santo Evangelio del Señor nuestro Jesucristo”. Francisco
teorizó este descubrimiento suyo, haciendo el programa para la reforma
de la iglesia. Él realizó en sí la reforma y con ello indicó tácitamente
a la iglesia la única vía para salir de la crisis: acercarse nuevamente
al evangelio y a los hombres, en particular, a los pobres y humildes.
Este
retorno al evangelio se refleja sobre todo en la predicación de
Francisco. Es sorprendente pero todos lo han notado: el Pobrecillo habla
casi siempre de “hacer penitencia”. A partir de entonces, narra el
Celano, con gran fervor y exultación comenzó a predicar la penitencia,
edificando a todos con la simplicidad de su palabra y la magnificencia
de su corazón. Adonde iba, Francisco decía, recomendaba, suplicaba que
hicieran penitencia.
Alude al momento en el cual, durante una misa, escuchó la frase del Evangelio donde Jesús envía a sus discípulos: “Les mando anunciar el reino de Dios y a curar a los enfermos. Y le dijo: “No lleves nada para el viaje: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, y no tengáis una túnica de recambio”. (Lc 9, 2-3)[6].
Fue una revelación fulgurante de esas que orienta toda una vida. Desde aquel día fue clara su misión: un regreso simple y radical al evangelio real, el que vivió y predicó Jesús. Recuperar en el mundo la forma y estilo de vida de Jesús y de los apóstoles descrito en los evangelios. Escribiendo la regla para sus hermanos iniciará así:
“La regla y la vida de los frailes menores ,es observar el santo Evangelio del Señor nuestro Jesucristo”. Francisco teorizó este descubrimiento suyo, haciendo el programa para la reforma de la iglesia. Él realizó en sí la reforma y con ello indicó tácitamente a la iglesia la única vía para salir de la crisis: acercarse nuevamente al evangelio y a los hombres, en particular, a los pobres y humildes.
Este retorno al evangelio se refleja sobre todo en la predicación de Francisco. Es sorprendente pero todos lo han notado: el Pobrecillo habla casi siempre de “hacer penitencia”. A partir de entonces, narra el Celano, con gran fervor y exultación comenzó a predicar la penitencia, edificando a todos con la simplicidad de su palabra y la magnificencia de su corazón. Adonde iba, Francisco decía, recomendaba, suplicaba que hicieran penitencia.
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