Todos los caminos requieren de fe y de penumbra. Cuando estamos abriendo un camino nuevo, necesitamos ejercitar aún más esa fe, y ese ejercicio se convierte en una confianza redoblada en la Providencia y en el uso de esa convicción: "¡Mañana Dios seguirá siendo Dios!"
"Pide una señal" Isaías 7,11.Pedir señales y aceptar señales, es un acto de humildad y es un acto de sensatez. "Yo, Señor, yo no soy Dios. No lo sé todo, no lo comprendo todo. En muchas cosas me confundo. Necesito tu ayuda". Pedir señales es una manera de pedir ayuda. Realmente, si lo miramos bien, quien pide señales, lo que está pidiendo es guía, sabiduría.
Aparece tantas veces en los Salmos: "¡Muéstrame el camino! ¡Muéstrame el camino, guíame, Señor!" Salmo 25,4-5. En los Salmos encontramos muchas veces expresiones como éstas.
Es bueno pedirle señales a Dios, es porque nosotros queremos que sea Él quien guíe. Hay muchas personas, hay muchas fuerzas y hay muchas tendencias y espíritus que quieren guiarnos.
Cuando nosotros le pedimos a Dios, Dios responde.Pedir una señal es una petición. Jesús dijo: "El que pide, recibe" San Mateo 7,7. Pedid y recibiréis,buscad y hallaréis,llamad y se os abrirá.
La Carta de Santiago dice: "Si alguno está falto de sabiduría, que la pida a Dios" Santiago 1,5.
Le pido a Dios que me ayude y que me guíe. Como dice San Pablo: "El que nos dio a su propio Hijo, precisamente para que fuéramos salvos, ¿cómo nos va a negar el auxilio que nos conduzca hacia la voz del Buen Pastor, hacia el regazo de Nuestro Amigo y Señor, hacia la Sangre que nos redime?" Carta a los Romanos 8,32.
En el libro de los Hechos de los Apóstoles, vemos que cuando ya Lucas estaba trabajando y evangelizando con San Pablo, algunas veces escribe el mismo Lucas: "El Espíritu Santo nos impidió entrar en tal parte. El Espíritu Santo no quiso que entráramos en tal parte, sino que fuimos para tal otra parte" Hechos de los Apóstoles 16,6-8.
También en los Hechos de los Apóstoles aparece esa otra expresión: "El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido que..." Hechos de los Apóstoles 15,28.
Efectivamente, Dios da muchas veces señales. El mérito que tiene esa manera de obrar, es que le damos completa libertad a Dios; como que le dejamos las manos totalmente desatadas: "Tú me mostrarás si eso es así o no es así".
Lo que viene de Dios deja una sensación de paz que se afianza en el corazón, que se va como confirmando día a día, dejando una sensación de humildad. No hay vanidad en la persona, no hay retaliación, no hay venganza, no hay desquite.
A través de la Palabra, a través de la voz de la conciencia, a través de estar atentos, Jesús, dijo: "Lean las señales de los tiempos" San Mateo 16,3. Como expresando: "¡Mire, es que ya el mensaje está!"
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