lunes, 30 de diciembre de 2013
ancla
Ese amor secreto de Dios, ese amor de Dios que estaba como un secreto y que San Pablo lo llama un misterio, ese amor de Dios que estaba como oculto, tan oculto que a veces parecía que ya se hubiera olvidado de la humanidad, aparece en Jesucristo, y por eso, en el Hijo de Dios, aparece plenamente la misericordia, el amor de Dios, el secreto, la intimidad de Dios.
Pero esa manifestación tiene también una consecuencia, y es que revela la calidad del amor en nosotros los seres humanos, y por consiguiente, muestra lo que hay en cada corazón. El amor que Dios ha manifestado en Jesucristo es un amor que nos deja sin disculpas; es una luz poderosa, una luz potentísima ante la cual ya no podemos escondernos.
Hemos sido totalmente amados, y el corazón de Dios está desplegado ante nosotros. Precisamente porque nos hemos quedado sin excusa, ahora nuestro amor, ahora la calidad de nuestro amor va a aparecer, y por eso van a aparecer las intenciones de muchos corazones.
Jesucristo une dos realidades Jesús es al mismo tiempo la máxima misericordia de Dios, pero también es Aquel que ha recibido potestad de juzgar de parte de Dios,
Es que es juez precisamente por nuestra salvación nos ha amado indefectiblemente, irreversiblemente, de un modo completo, pleno, absoluto.
Eso nos ha dejado sin ninguna excusa y sin ninguna disculpa a nuestra vida, que entonces tiene que mostrarse tal como es, y cuando aparece el corazón tal como es, pues aparece también cuál es el destino propio de ese corazón.
La labor de Cristo de juzgar sobre nosotros, la ternura de Cristo al amarnos no se contradicen sino todo lo contrario, Cristo nos ama, y por eso mismo ese amor es el que da cuenta de nuestra vida, porque hace aparecer la calidad de nuestro amor.
San Juan en la Primera Carta dice:El mundo ha tenido que mostrar lo que lleva adentro, es decir, la calidad del amor de Jesucristo ha "obligado" al mundo a mostrar qué es lo que lleva adentro, qué es lo que hay en esta tierra.
Es como una persona que siempre ha estado viviendo en la pobreza, en el frío, en la indigencia, en la mendicidad
Hemos sido infinitamente amados en Jesucristo. El Evangelista Juan quiere que nosotros, a quienes se han abierto los ojos, mantengamos esos ojos así, abiertos; que estemos atentos, que no nos dejemos confundir nuevamente.
Dios nos ha dado una referencia, Dios nos ha dado, como dice la Carta a los Hebreos, "un ancla segura" Carta a los Hebreos 6,19, Dios nos ha dado una estrella luminosa, inconfundible, como se la dio a los Magos; Dios ha dado señales precisas que apuntan hacia la Cruz, hacia su Amor y hacia su Pascua.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario