lunes, 23 de diciembre de 2013

Cambiarà

Convertirà el corazòn de los padres,hacia los hijos y el corazón de los hijos hacia los padres" Malaquías 4,24. Recordamos que convertirse lo que significa originalmente es eso: "volverse a", "dirigir la atención a", convertirse también es: recibir la luz, la inspiración, la dirección que otro marca; convertirse también es: atender a lo que alguien tiene que decir. Intentemos mirar esa frase de este modo: "Os enviaré al profeta Elías. Él hará que el corazón de los padres se vuelva hacia los hijos, y el corazón de los hijos se vuelva hacia los padres" Malaquías 4,23-24. En la Biblia, el tesoro propio de los mayores, el tesoro propio de los padres es la experiencia: "Venid, hijos, escuchadme, os instruiré en el temor del Señor" Salmo 33,12, dice el salmo. Lo propio de los padres es la experiencia, lo propio de los jóvenes, en cambio, es la vitalidad, es la esperanza, es el entusiasmo. La "experiencia" y la esperanza" aquel que tenga mucha experiencia, déjese contagiar de esperanza; y aquel que tenga mucha esperanza, déjese guiar por la experiencia. ¡Es bellísismo! eso es lo que necesitamos, en una comunidad. En toda comunidad siempre hay gente de experiencia, pero el problema de la gente de experiencia, es que ya siente que lo ha probado todo. Entonces el que tiene experiencia, ábrase a la novedad de Dios; y el que tiene esperanza, el que tiene vitalidad y fuerza, con humildad, aprenda del otro, aprenda del que tiene experiencia. Aprender es aprender, aprender es preguntar, es escuchar, es poner en práctica; no es fácil. Humillémonos en la presencia de Dios, porque no hemos sabido utilizar ni nuestra experiencia ni nuestra esperanza, y esas dos luces y fuerzas son las que tenemos para preparar el camino cuando llegue el Señor.

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