¿Acaso no obtienes por medio de tus oraciones, todo lo que deseas?
María, sé la Estrella que me guía, mi luz en las tinieblas, mi fuerza en las prueba, mi refugio en el dolor. María llena de clemencia, no me abandones jamás. Concédeme compartir pronto tu alegría en la felicidad de los ángeles y de los santos.
A través de tus manos purísimas, Dios distribuye la abundancia de sus gracias y de sus favores: María, mi esperanza, ruega por mí y seré salvada. ¿No obtienes tú acaso todo lo que quieres con tus oraciones? Yo soy indigna, yo lo sé, pero sé también que no abandonas jamás a quienes te aman.
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