El propósito del discìpulado es hacerse uno con el Maestro; lo cual no es posible si no se toma en cuenta y se integra la Jerarquía de la Iglesia; pues es a través de dicha Jerarquía que se recibe la gracia de Dios. Ninguna misión espiritual se puede realizar fuera de la iglesia, la cual gratuito de Dios a María y a la humanidad. Esto ha sido posible “por obra del Espíritu Santo”, lo cual significa que está en marcha una “nueva creación”. Este es el misterio teológico y profundo de la Navidad: de Dios Altísimo se ha vuelto un Dios próximo, un Dios para los hombres. En la primera creación, Dios nos hablaba a distancia, por los profetas. Ahora, en la nueva creación, es un Dios que nos habla al corazón por su
Hijo fijemos la mirada en Marìa.
vino el Emmanuel. Se dejó invadir por el Espíritu y por el misterio. Embarazada de Dios, sin perder la virginidad. Ese Emmanuel fue creciendo en María, gracias a su fe, esperanza y caridad. Ella llevaba a ese Emanuel Finalmente, si Dios está con nosotros y es el Emmanu-El, "nos estimulará a redescubrir la belleza del amor, de la fidelidad, del ambiente familiar, que se construye también con palabras y actitudes de servicio a favor de aquellos que han sufrido heridas precisamente en este aspecto de la vida.nadie puede separarnos de Él. Para avanzar en la Iglesia, para comprendernos y no condenarnos unos a otros, necesitamos dialogar entre nosotros, abiertos a dejarnos interpelar por los otros, dispuestos a cambiar lo que sea necesario. La Alegría del Evangelio, dice que el diálogo debe ser “siempre amable y cordial. La verdadera apertura implica mantenerse firme en las propias convicciones más hondas, con una identidad clara y gozosa, pero abierto a comprender las del otro y sabiendo que el diálogo realmente puede enriquecer a cada uno.
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