Nuestro cuerpo con todos sus sentidos, nuestra alma con todas sus potencias, pensamientos, afectos, palabras y obras; nuestras oraciones, sacrificios, trabajos, sudores, lágrimas, penas y alegrías.
La gracia santificante que poseemos para que nos la conserve y guarde de todo peligro.
Nuestros méritos para que disponga de ellos.
El corazòn habla al corazòn.Disponte a hacer su voluntad con alegrìa. Nuestros pecados para que los destruya.
Nuestras pasiones, vicios y defectos para que se conviertan en generosos impulsos que nos ayuden a servir a Dios con inquebrantable voluntad y santa alegría.
Nuestra vida, muerte y eternidad, para que unidos a los méritos de Jesús podamos alcanzar la salvación.
Que María la llena de gracia y de limpio corazón interceda por nosotros para que como ella seamos màs fieles,
No hay comentarios:
Publicar un comentario