domingo, 29 de diciembre de 2013

Entendimiemto

Pero los discípulos no querían entender eso, no querían oír esas palabras; esas palabras no les entraban en la cabeza, y aunque se la habían oído al mismísimo Jesucristo, al predicador de predicadores, a Aquel que es la Palabra misma de Dios, aunque le habían oído a Cristo, no le habían entendido, estaban tapiados, estaban cerrados, estaban sellados por dentro, eran ciegos; aunque, pudieran ver el sol, aunque pudieran ver la luz del día, eran ciegos. El Evangelista Lucas, en este pasaje de los discípulos de Emaús, que "Jesús, finalmente, les abrió el entendimiento para que pudieran ver" San Lucas 24,31. Le pedimos a Dios Nuestro Señor: “Abre el entendimiento, abre mi entendimiento”. “Aquel día oirán los sordos las palabras del libro, sin tinieblas, ni oscuridad verán los ojos de los ciegos” Isaías 29,18. Esto puede referirse a los ojos físicos, a la ceguera física, al final de la lectura que hemos escuchado dice: “Los que habían perdido la cabeza comprenderán, y los que protestaban aprenderán la enseñanza” Isaías 29,24. “El Señor es mi luz y mi salvación” Salmo 27,1. Luz que puede devolver la vista a los ciegos. Luz, que también puede quitar esa otra ceguera del corazón. “Los que habían perdido la cabeza comprenderán, y los que protestaban aprenderán la enseñanza” Isaías 29,24. Necesitamos que Dios en su bondad cure esa ceguera, abra nuestros ojos, abra nuestro entendimiento; después, de que Jesús resucitó de entre los muertos se apareció a un par de discípulos que iban camino de una aldea en Emaús. Ellos habían escuchado predicar a Jesús muchas veces, le habían oído hablar, le habían oído que iba a ser rechazado, le habían oído de la cruz. Jesús, desde muy pronto en su ministerio, habló que Él tenía que ser rechazado, y que Él tenía que pasar por la cruz. Jesús es poderoso, Jesús transforma las vidas, Jesús es experto en los casos duros, y Jesús sabe cómo desarmar a cada persona, Jesús tiene las llaves de todos los corazones. Él sabe donde abrir el alma, Él sabe llegar allá, Él puede abrir también el corazón. Jesús puede llegar a tu corazón, Jesús puede abrir tu corazón y puede darle luz; para que puedas recibir su palabra, para que puedas entender, claro que es difícil entender las palabras de Cristo. Pídelo , pídelo : “Jesús, me encerré porque tenía miedo, Tu puedes abrir.” "¿Eres tú el que tenía que venir o tenemos que esperar a otro?" San Lucas 7,19. Juan Bautista solo en la cárcel, Juan Bautista que no hizo ni una empresa, ni un hogar; Juan Bautista que no escribió, ni tuvo un taller; Juan Bautista que no dejó un hijo, Juan Bautista que no tuvo un imperio. Jesús, cuando llegaron los discípulos de Juan Bautista, "Vayan y díganle, que los ciegos ven, díganle que los sordos oyen, díganle que se anuncia el Evangelio a los pobres, y feliz el que no se decepcione de mí, feliz el que me abra” San Lucas 7,22. Era un mensaje cifrado, era una clave de amor que Juan Bautista podía entender. Juan Bautista y Jesús se vieron en el momento en el que Cristo fue bautizado, pero cuando Juan Bautista estuvo en la cárcel y mandó a sus discípulos a preguntarle a Jesús, este Juan se estaba despidiendo. Cuando Jesús le dijo a Juan: “Que los ciegos estaban viendo, que los sordos estaban oyendo” San Lucas 7,22; Jesús se estaba despidiendo, como no le pudo abrazar, porque la cárcel de Herodes no los dejaba, le mandó un abrazo en palabras. Y le dijo: “Mira que lo tuyo valió la pena, mira que no perdiste la vida, mira que esos desiertos, y esas noches, y esas hambres; mira que esas palabras"Feliz tú, si no te decepcionas de mi; feliz tú, si me abres la puerta". Pero Él espera, ahí: Apocalipsis en el capítulo 3 dice: “Estoy en la puerta, y llamo” Apocalipsis 3,20; pero, Jesús no tirara la puerta, tú la tienes que abrir. . Le dice Jesucristo “Si conocieras el don de Dios” San Juan 4,10. Y ella recibe un rayito de luz en su corazón y ¿Qué hace? Se va al pueblo y empieza a decirle a la gente, no me canso de admirar el valor de esta mujer: “Oigan, me he encontrado con alguien que me ha dicho todo lo que yo he hecho” San Juan 4,29. “¿Será el Mesías?” San Juan 4,29, le dice eso a la gente, a la misma a gente que podía despreciarla y humillarla, precisamente porque conocían su pasado. Jesucristo transformó un antro de odio, Jesucristo transformó un nudo de pasiones desordenadas, en una maravillosa testigo del amor y de la gracia.

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