viernes, 20 de diciembre de 2013

Donaciòn

 
Esta alegría de la salvación está muy presente, es el famoso pasaje de la visitación; María, embarazada de Cristo, llena de la presencia del Dios hecho carne, visita a su parienta Isabel,  en el saludo de María a Isabel está presente la donación del Evangelio, María, que ha sido evangelizada por el Ángel, se convierte en evangelizadora de su prima Isabel.
También nosotros, que hemos sido llamados a ser discípulos, tenemos que convertirnos en misioneros; discípulos que recibimos en su integralidad el mensaje de Dios, misioneros que testificamos desde el corazón de la Iglesia, la gracia y la hermosura del Señor. Ese es el evangelio. El capítulo segundo del Cantar de los Cantares, este libro pertenece a ese grupo de textos del Antiguo Testamento que llamamos los Sapienciales; junto los Proverbios, el Eclesiastés, el Eclesiástico, la Sabiduría, los Salmos, el libro de Job, el Cantar de los Cantares es uno de esos textos que quiere, desde una clave distinta, enseñarnos qué es lo que Dios trae a nuestra vida.
El capítulo segundo, encontramos la emoción de una enamorada que ve llegar a su amado; ella se alegra al sentir los pasos, al sentir la cercanía, la proximidad de su amado. Es una de las claves hermosas, es una manera muy bella de describir lo que siente también el alma cristiana cuando experimenta la cercanía del Salvador.
Que también nosotros encontremos en Cristo a nuestro Amado, a Aquel que puede llenarnos de alegría, a Aquel a quien hay que abrazar y nunca soltar, Aquel cuya cercanía nos va a llenar de gozo y cuyo amor nos va a ser verdaderamente fecundos.

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