domingo, 15 de diciembre de 2013

Señal

"Muéstranos una señal en los cielos" San Mateo 12,38, San Mateo 12,38. "-A esta generación no se le dará más señal que la de Jonás" San Mateo 12,39. "No se les dará más señal que la de Jonás" San Mateo 12,39.
San Juan 2,18, cuando arrojó allá a los vendedores del Templo, "destruyan el Templo, y lo reedifico en tres días" San Juan 2,19 ¡Se quedaron viendo visiones! "Y aquí: "Con qué autoridad enseñas?" San Mateo 21,23; "
Cuando a Jesús lo van a encasillar como hacedor de prodigios, Él obra como lo hemos visto obrar hoy; Él no quiere que miremos solamente, o que miremos en Él, un hacedor de prodigios; se trata de una vocación distinta. La diferencia entre el hacedor de prodigios y Él, está en Juan Bautista.
Cristo viene después de Juan el Bautista, Cristo viene como respuesta de gracia a un pueblo que tiene hambre de Dios. Cristo viene como manifestación de la gracia, como manifestación de la Alianza, como sanación, más que de cualquier otra enfermedad, de ese puente que estaba roto con Dios.
Dios mío, regálanos la dulce, profunda experiencia de sentirnos sostenidos por ti..
Señor Dios, queremos recibir la fuerza de tu bendición, creemos que la constelación de Jacob avanza y que el cetro de Israel se levanta, y creemos que Dios reina desde el madero.
Gracias por tu Hijo Jesucristo, gracias, gracias, Señor, porque la fuerza de tu amor y de tu bendición, salva a tu pueblo de sus propias debilidades y pecados, y de toda amenaza o peligro exterior; por todo eso, gracias, gracias, Señor..
Juan pedía, que cada uno entrara en su corazón, que cada uno dejara hablar a la propia conciencia, que cada uno escuchara con verdadera atención a la Palabra de Dios, y que cada uno se se arrepintiera, y que desde ese arrepentimiento preparara un corazón, como dijo el mismo Juan, o como se aplica el texto de Isaías, "que allanara el camino para que pudiera entrar Dios" Isaías 40,3; San Lucas 1,76; San Mateo 3,3.
En otro pasaje dice Jesús: "Los publicanos y las prostitutas van delante de ustedes camino del Reino de Dios" San Mateo 21,31, y también dice: "Ellos sí entendieron el mensaje de Juan, ellos sí se arrepintieron" San Mateo 21,32. 
Convertirse es ponerse en movimiento, y cuando uno está muy bien situado y cuando uno siente: "Todo es perfecto en mi vida", uno no quiere moverse, "porque si me muevo, me caigo".
"Señor, que mis hijos,no te pierdan a ti". Esa es la oración valiente. Esa es la oración que va precisamente a contrarrestar esto.
Los caminos del Señor son múltiples, y por eso hemos escuchado en el salmo: "Enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas" Salmo 25,4.
Dios tiene un sólo plan que es su amor y su salvación. No obstante, ese único plan, cuando lo vivimos, cuando entramos en él, tiene distintos aspectos, porque también el corazón humano tiene distintas facetas.
Dios, en cambio, se vuelve un campo dilatado, ancho y amable para el corazón humilde.
Dios se vuelve arroyo delicioso y cristalino para el que tiene sed, pero a veces el mismo Dios se vuelve como un desierto para aquel que confía solamente en sus fuerzas y que tiene que encontrar el límite de ellas antes de descubrir la riqueza del Creador.
¡Dios se manifiesta de maneras tan distintas! A veces uno tiene un gran dolor.
Dios, en otras ocasiones, aparece en nuestro corazón con una profunda paz.
Él es al mismo tiempo ese cuestionamiento profundo que llega hasta a intranquilizarnos, como dice aquella canción conocida: "Jesucristo me dejó inquieto". A veces Dios llega a nuestra vida para sacudirnos, para intranquilizarnos.
Otras veces llega a nuestra vida para pacificarnos, para envolvernos y abrazarnos en su ternura.
 A veces Dios es la respuesta que uno ha estado buscando, otras veces Dios es la pregunta que  no se esperaba.
A veces Dios aparece "vestido de majestad" Salmo 93,1, como dice en varias ocasiones la Escritura; otras veces vestido de indigencia en la persona de los pobres. ¡Y es el mismo Dios!
A veces Dios parece tan sencillo y parece tan cercano como decimos en aquella canción: "Tan cerca de mí que hasta lo puedo tocar". Otras veces su infinitud, su grandeza y sus planes incomprensibles.
¿Qué actitud debe tener el corazón humano sabiendo que Dios obra de estos modos tan diferentes? La actitud nuestra ha de ser la de aquella oración que hemos repetido: "Señor, instrúyeme en tus sendas" Salmo 25,4.
"No me des tanto que me olvide de ti, ni me quites tanto que caiga en desesperación" Category 30,9.
"Instrúyeme en tus sendas" Salmo 25,4.
Que cuando llegue lo bueno, yo sepa agradecer.Que cuando llegue lo malo yo sepa esperar. Que cuando llegue la soledad, disfrute tu compañía, Señor, y cuando esté con muchas personas, en todas vea una huella de tu presencia.
Que cuando algo malo acontezca a mi prójimo, yo sepa tener al mismo tiempo compasión para socorrerlo y sabiduría para aprender de errores ajenos. Cuando algo bueno suceda a mi prójimo, que yo sepa tener al mismo tiempo la sencillez de corazón para aplaudir el bien y la sabiduría para aprender de lo que estuvo bien hecho.
"Instrúyeme en tus sendas, Señor" Salmo 25,4, porque son muchos tus caminos. 
 El corazón tiene que estar abierto a todas las posibilidades. El corazón en Adviento tiene que saber que las puertas son muchas, las posibilidades son muchas, y por éso, las equivocaciones también son muchas.
Tenemos que tenerel corazón abierto, dilatado y amoros..
"Jesús, todas mis puertas están abiertas, porque Tú has de venir". Ante la invitación a una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría”, porque “la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús” y “quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento”.
“Cuando la vida interior se esplota para que entren los demás en los propios intereses, que entren los pobres, que se escucha la voz de Dios,que se goce la dulce alegría de su amor, se palpita el entusiasmo por hacer el bien”. Entretanto“los creyentes también corren un riesgo, cierto y permanente","muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida”.
“Los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse”.“La genuina alegría de aquellos que, aun en medio de grandes compromisos profesionales, han sabido conservar un corazón creyente, desprendido y sencillo”. Esas alegrías beben en la fuente del amor siempre más grande de Dios que se nos manifestó en Jesucristo”.Esa alegría desbordante, que colma y sacia el corazón humano va desde dentro de cada uno hacia fuera.

"Rebosa de nuestra alma a nuestro cuerpo, a nuestra sensibilidad e incluso a nuestros sentidos exteriores. La vida cristiana produce alegría desbordante y se nota en nuestro rostro y en el exterior. De esa alegría interior estamos llamados a dar testimonio en nuestro entorno, porque el cristiano no tiene cara de amargura, sino de haber sido redimido. El cristiano vive con la certeza de una victoria".

"Con María, con la Iglesia que ora y se alegra anticipadamente por la salvación que le viene del Señor.Días para vivirlos con Juan el Bautista, hombre penitente que prepara los caminos del Señor", porque "no sólo la penitencia nos conduce a la alegría, sino que la verdadera alegría, la que viene de Dios, nos conduce a la penitencia serena y humilde que necesitamos".Cristiano es "el que espera la venida del Señor, el que desea ese encuentro creciente con el amor de su alma. Por eso, no dejemos distraernos por otros elementos extraños. La alegría promete ser desbordante, de dentro a fuera, una alegría que el mundo no puede dar, porque sólo viene de Jesucristo nuestro salvador, de nuestro encuentro con él.Jesucristo en".nosotros, ésa es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado”.

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