jueves, 26 de diciembre de 2013

Intercecciòn

Esa es la vida cristiana. Es un mensaje nítido del amor de Dios en todas sus implicaciones. No es quedarse únicamente en la parte suave, en la parte bonita. "Dios es amor, Dios es amor, Dios es amor". Por intercesión de San Esteban, pidamos la gracia de ser testigos fieles de las dos cosas: de la alegría del Evangelio y de la exigencia del Evangelio. Los verdaderos santos dan testimonio de ellas dos. Quien contempla la Cruz y la gloria al mismo tiempo, ya ha alcanzado el gozo pleno, el gozo perfecto. Cuando llega el Paráclito y nos permite ver la gran señal de la Cruz, cuando vemos Cruz y gloria en ese Cristo crucificado, ahí alcanzamos la alegría completa, porque el que está abrazado a la Cruz , entiende esa Cruz, y ese Cristo sigue siendo la gloria del Padre ( San Juan 16,22). Bendito Dios, benditos ojos, bendita palabra que nos ilumina el misterio de la Palabra; bendito corazón tan lleno del amor de Dios.

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