lunes, 23 de diciembre de 2013
Banquete
La Palabra de Dios es un banquete delicioso y hay que saber pesar cada palabra, El que está sanado siente que Dios entró en su mundo; el que está salvado, entró en el mundo de Dios; el que está sanado quiere decir: “Lo que yo quería, se me cumplió”; el que está salvado es: “Voy a cumplir lo que Dios quiere”.
Ser salvado significa ponerse en el camino de la voluntad de Dios, mientras que ser sanado quiere decir que Dios se puso en mi camino.
Eclesiástico 38,10.
Hemos acogido la Palabra de Dios en nuestro corazón, hemos bendecido al Señor y Él, así como cura la lepra, así también cura la ignorancia. Aquellos que se fueron, esos nueve que salieron a perderse, porque estaban demasiado presurosos, esos nueve recibieron algo de Cristo para sus cuerpos, pero la lepra de su mente, la oscuridad de su alma quedó intacta.
Nosotros hemos recibido más que los leprosos, si alguien siente gratitud en su alma, ya también sabe, por este pasaje, que para dar las gracias hay que repartir la gracia, hay que evangelizar.
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