viernes, 23 de agosto de 2013

Acto

Nohemí le dice a Rut: "Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su Dios"; "a su pueblo y a su Dios" Rut 1,15, eso es como decir lo mismo; "vuélvete tú como ella" Rut 1,15. Rut contesta: "No insistas en que te deje y me vuelva" Rut 1,16.
 La proclamación de Rut es un acto profundo de fe: "Donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios" Rut 1,16. Con estas palabras Rut se pone en camino, no sólo geográficamente hablando, desde donde se encontraban hasta Israel o hasta Judá; se pone en camino porque su corazón está en movimiento.
Estas palabras son, el lema del seguidor; estas palabras son el lema del seguimiento. También nosotros, a la manera de Rut, a la manera de Abraham antes que Rut, también nosotros estamos como en continua peregrinación.
Estamos llamados a dejar todo, para poder decirle a nuestro Dios: "Tú serás mi Dios". Piense, por ejemplo, esas frases para decírselas a Jesucristo. Jesucristo es el gran peregrino, y hacer pascua y hacer peregrinación, ponerse en camino, salir uno de su pueblo y de sus antiguos ídolos, eso es lo mismo, y eso es lo que realiza a Jesucristo.
"Donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios"? Rut 1,16.
Este es el día para decirle a Cristo. Al participar de la Eucaristía, participamos de su Pascua. Pongamonos en camino con Cristo, adonde Él vaya, iremos nosotros; donde Él viva, viviremos nosotros; su pueblo será el nuestro, y su Dios nuestro Dios.

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