lunes, 26 de agosto de 2013

Significa


La Primera Carta de San Juan que dice:"Dios es amor" 1 Juan 3,8, eso significa entre otras cosas que Dios no sabe actuar sino con amor, eso significa que sólo conocemos el actuar de Dios cuando reconocemos el amor que está detrás de cada cosa que sucede.
En nuestra propia vida, cuando sucede un accidente, o cuando un amigo nos traiciona, o cuando las cosas salen al contrario de lo que esperábamos, uno presiente que está la mano de Dios ahí, pero uno sólo puede conocer que ahí está Dios cuando encuentra el paso de su amor.
Jesús está amando cuando está regañando, así nos dice la Carta a los Hebreos: Dios solamente corrige a los que ama" Carta a los Hebreos 12,6.
La Primera Carta de San Juan: uno vive en el temor y sólo sale del temor cuando llega el amor. "El amor echa fuera el temor" San Juan 4,18, nos dice la Primera Carta de San Juan.
El ser humano  que no ha descubierto el amor que está detrás del regaño, o el amor que está detrás del accidente, o la traición, o el problema, o la contradicción, esa persona está condenada a vivir en el temor.
Por supuesto que tenemos que darnos cuenta que hay cosas que pueden disgustar, pero tenemos que ir más allá del disgusto, tiene que descubrir.
Hay que descubrir el amor. El amor detrás del disgusto, el amor detrás de la rabia, la desaprobación o el regaño.
Jesús mismo nos da una pista: Descuidáis lo más grave de la Ley: el derecho, la compasión y la sinceridad" San Mateo 23,23. Jesús quiere para nosotros, que estas tres lámparas estén siempre encendidas.
Resulta que estas tres lámparas son importantísimas. El derecho, la compasión y la sinceridad son una guía poderosa para la vida.
Jesús nos está invitando a asumir todo un plan de vida. Un plan que consiste en lo siguiente: reconocer qué es lo justo, reconocer qué hacer cuando no se da lo justo y reconocer la diferencia, es decir, tener esa claridad para la propia vida y para la vida de los otros para no engañarse.
Porque no se puede engañar en cuanto a lo justo, no se puede engañar en cuanto a lo compasivo, por eso se necesita de estas tres lámparas, la más importante será la sinceridad, que brille la verdad, para que uno no se engañe en cuanto a lo justo, y para que uno no se engañe en cuanto a lo compasivo.
El ideal es el ideal, y la santidad es la santidad, y la perfección es la perfección. Entonces se necesita una sinceridad, se necesita una claridad para reconocer lo que es justo y para no cambiarlo; sobre todo, no cambiarlo dentro de nosotros mismos, pero tampoco cambiarlo en comunidad.
La compasión, es hija de la misericordia divina, no atiende en primer lugar ni al propio provecho, ni a la propia complacencia, ni a la propia simpatía. Porque una compasión que mira a cómo me cae la gente a mí, no es verdadera compasión sobre la otra persona, sino en el fondo es un acto de amor a mí mismo, es un homenaje a mi propia complacencia.
Lo grandioso de la misericordia es que es un derroche indebido, un derroche inmerecido. Es un amor que acontece donde no tendría razón para suceder. Entonces, si nosotros vamos a practicar la compasión, pero sólo tenemos compasión con unos; en realidad no estamos viviendo la compasión.
La verdadera compasión brilla más donde se espera menos que suceda. Donde estaría menos merecida, donde habría menos razones para amar, ahí, es donde mayor amor aparece con la misericordia.
Por eso Jesús en tres palabras nos da un plan de vida: el derecho, la compasión y la sinceridad. Y esa podría ser una segunda enseñanza de hoy. La primera es: no se quede mirando la mala cara que hizo Jesús: "¡Se disgustó! ¡Uuy!" Hay que ir más allá: cuál es el amor que le mueve.
La enseñanza "fariseo ciego, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera" San Mateo 23,26. Eso no funciona mucho en la cocina, pero en la vida sí que funciona.
"Limpia primero por dentro, y verás que queda limpio también por fuera" San Mateo 23,26. Esa frase es como una flecha, una flecha que indica un modo de actuar, evidentemente, de adentro hacia afuera.
La misma idea nos la dice Cristo en otras ocasiones, por ejemplo: cuando habla de que "no es lo que viene de fuera lo que hace impuro al hombre, sino lo que sale de su corazón" San Marcos 7,14. Entonces, podemos interpretar esta frase, a la luz de esa otra enseñanza, como una invitación a tener un corazón puro, sencillo, bueno.
Ser bueno por dentro. Ese es otro ideal. Ser bueno por dentro es todo un plan de vida también. Es asombrosa la sabiduría de Cristo, en cuatro frases nos describe cómo vivir. Despúes de la reflexión de la Palabra deberíamos querer un plan tan sencillo como: voy a ser bueno por dentro. Por dentro es en el corazón. Por dentro es cuando nadie me mira. Voy a ser bueno ahí.

Esto parece que tiene relación con aquello del temor y el amor, porque la persona que vive en el temor vive afuera: "¡La cara! ¡Se puso brava!", está allá afuera. Vive en la cara de la maestra, de la priora, vive allá en la cara, vive afuera.

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