"Voy a ser un bien que nadie note". Esa es una revolución santa . "Voy a empezar hacer bienes que nadie note, bienes que nadie agradezca, bienes que nadie aplauda. Voy hacer un bien que sólo Dios lo sepa". Eso es algo bellísimo; y ése, a mi es el verdadero sentido "Voy hacer un bien que nadie note".
Se trata de una espiritualidad que se basa en esto: limpiar la copa por dentro, purificar el corazón, vivir en la presencia de Dios, hacer un bien que nadie note.
Cuando logramos hacer un bien que nadie lo note, luego duerme tranquilo.
Santa Catalina de Siena dice:, a la que hay que procurar citar con frecuencia, que la primera obra de caridad es la intercesión. Mucho antes de tratar de ser simpático para la otra persona, de caerle bien, o de hablarle; mucho antes de que incluso esa persona nos mire, hay un primer acto de amor que es desearle el bien en el nombre de Cristo y orar por ella. Sin que nadie lo note, sin que nadie lo sepa, sin que nadie lo agradezca.
Decían de Santo Domingo: "Sin doblez en su intención". Ser bueno, y ya. Ser bueno en el corazón, en la intención, en lo escondido. Ser bueno ante Dios. Ser bueno a solas.
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