viernes, 2 de agosto de 2013

Conocer

Como ser humano, ir a su encuentro en el lugar de trabajo para conocer la situación concreta de cada uno en su vida familiar y laboral, promover la importancia de la integración familiar dentro y fuera de la empresa. No es necesario entrenarse en ninguna técnica sofisticada, simplemente verse a sí y reconocer en el otro a un igual y pensar en él con la voluntad de hacer ese esfuerzo desinteresadamente. Al escuchar al trabajador, podemos ir facilitando el abrir en nosotros nuestra capacidad de amar, capacidad cuya realización da a una vida su razón de ser. El verdadero cambio de transformación laboral, familiar y social proviene de un cambio en las personas.

"Una labor concebida a la medida del ser humano puede ser una segunda escuela, una escuela forjadora de seres humanos, una escuela de compartir, una escuela donde se desarrolle la capacidad de amar. Es en las acciones concretas del amor, la seguridad en el trabajo, la información, la capacitación, el trato personal, el respeto a la dignidad, el ejercicio de la justicia, el vínculo de la confianza, las relaciones de amistad y afecto, donde la labor puede influir también a través de su ejemplo a los seres humanos de fuera. Y de esta manera influir en su entorno y realizar su mÔs alta tarea, aquella sugerida desde 1945 por el Pontífice Pío XII y que se puede aplicar a cualquier giro de manera anÔloga: "Antes de ser un molde para el metal, la empresa, ha de ser un molde para los seres humanos". El amor es el gran vínculo de todos los valores. Es el amor, la base del servicio, el que humaniza el comercio. Es el amor la suprema norma ética para la convivencia
humana.

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