viernes, 30 de agosto de 2013

Lógica


Jesús trae una lógica distinta, pero precisamente Jesús muestra cómo es de ancho su corazón, aunque Él no compartía el modo de obrar de los fariseos, no por eso dejaba de compartir con los fariseos.
Jesús tiene la mente abierta, si ellos lo están observando a Él, Él también los está observando a ellos y no va como un tímido comensal sino va como es, un Maestro y el que quiera oír que oiga; y por eso, ahí delante de todos, de todos estos fariseos,  da la enseñanza.
La humildad no es negar lo bueno que se tiene, ni mucho menos; pero la humildad nos conserva en la verdad, que es más prometedora que esas fantasías en las que uno suele vivir.
 Hay una relación muy estrecha entre la humildad y la sabiduría, por algo esa primera lectura hermosa del libro Eclesiástico, capítulo tercero, habla de la humildad y de la sabiduría.
La humildad nos hace sabios porque nos pone en contacto con todo lo que nos hace falta.
 "Sé humilde, porque la vida confesará tus errores".
Es más sensato ser humildes, sobre todo porque a medida que va pasando el tiempo, van apareciendo las consecuencias de todo.
La humildad nos acerca a la sabiduría, y la vida confiesa los errores y nos invita a ser humildes; y ese que es humilde, ese que permanece en la verdad de sí, descubre que necesita de Dios, y cuando uno necesita de Dios y lo reconoce, entonces puede recibirlo, porque Dios es generoso en dar y no es tardo en responder.

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