martes, 13 de agosto de 2013

Congrega


Una vez más nos congrega la Iglesia para contemplar en la Santísima Virgen María, la realización del Evangelio. Esta es una gran diferencia que se da entre el Evangelio y las ideologías políticas, filosóficas, artísticas, o religiosas.
Una ideología en cuanto tal, es una propuesta, es una suposición. Suponemos, por ejemplo, decía Marx, que si desaparece la propiedad privada y si desaparece la clase burguesa, entonces desaparecerán también las clases sociales y habrá paz, gozo, trabajo, bienestar para todos; suponemos.
A partir de sus estudios y de sus análisis, él llegaba a esa suposición, y quería que el mundo entero se embarcara en esa suposición, y que todos nos montáramos en esa suposición, para ver si al fin resultaba esa suposición.
Ese no es el Evangelio de Cristo. Pero lo mismo sucede con muchas otras cosas. Dice, por ejemplo, un filósofo como Sartre: "El ser humano no tiene esencia, el ser humano es un proyecto, y lo que él diga y lo que él haga de sí mismo, eso es".
La Biblia es un libro real, dentro de la Biblia, la creatura más real de lo que significa asumir la Palabra de Dios y vivirla, es la Santísima Virgen María. La presencia de María en la Sagrada Escritura y en nuestra vida, es la que hace que el Evangelio no se convierta en una ideología.
Sin la Santísima Virgen, lo único que podríamos decir es: "Parece que es una buena suposición", "parece que es como interesante", porque si uno mira a la samaritana, si uno mira a San Pablo, si uno mira a la adúltera, si uno mira al ciego de jericó, pues uno puede suponer que eso da como buen resultado.
¿Quién ha vivido todo el Evangelio con todas sus consecuencias, con todas sus riquezas y con toda su gloria? La Santísima Virgen María, María de Nazaret.
Entonces nosotros, bendito Dios, nosotros cristianos católicos, nosotros tenemos la oportunidad, la dicha, que hay que aprovechar, que hay que amar, que hay que agradecer de no creer en una ideología y no estar corriendo detrás de una ideología.
¿Qué es la Asunción de la Santísima Virgen? Es el epílogo, es el colofón glorioso, luminoso, como todo lo de la Santa Virgen; es el epílogo luminoso y glorioso que nos muestra la íntima consecuencia, la íntima maravilla, la íntima y definitiva obra del Evangelio en una creatura humana.
Si uno celebra con fe esta Eucaristía de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, si uno contempla con fe, con esperanza y con amor este misterio, uno sólo puede sacar una conclusión: el Evangelio no es una maqueta, el Evangelio no es un plano, el Evangelio no es una ideología ni una suposición, es una realidad.
Que hasta sus últimas consecuencias, hasta la plena redención de su realidad corporal, la Santísima Virgen es testigo de hasta dónde llega el Evangelio de Jesucristo.

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