jueves, 29 de agosto de 2013

Técnica

El predicador debe tratar de hablar, no para los piadosos, para la persona más distraída, para la persona más mundana, para la persona más desentendida; para esas personas debería ser la predicación.
La Palabra del Evangelio, nosotros oyentes de la Palabra de Dios, creemos que un pasaje de la Biblia es simplemente el tema, pero el tema es sólo el título del pasaje. Las riquezas que trae el pasaje bíblico, hay que irlas encontrando poco a poco.
Jesús era ese gran Pedagogo, Él quería llegarle sobre todo a los distraídos, porque ha habido distraídos en todas las épocas; si quería llegarle a los dormilones, entonces Jesús utilizaba un recurso, entre otros muchos.
Mire, hay gente que se ha puesto a estudiar esto de la predicación de Cristo, han visto que Jesús, aunque era muy original.
Las técnicas que utiliza Jesús, las parábolas, también las había en el Antiguo Testamento, y había maestros judíos de la época de Jesús, que utilizaban esas mismas técnicas.
Porque una parábola es un relato que uno fácilmente guarda en su conjunto, mientras que una teoría, un esquema, es mucho más difícil de recordar.
La parábola, una técnica maravillosa que tenía Cristo, que nos puede servir.
Jesús habla en sus parábolas como desde dentro de la persona. Eso concuerda con el buen profesor se pone en el lugar del mal estudiante. Si el profesor sólo piensa en los buenos estudiantes, no hace nada. Será un buen investigador, pero no un buen profesor.
Jesús, que era buen  Profesor, Maestro, Predicador, hace hablar al corazón de la persona, que quizá no le interesaría el mensaje de Dios.
Lo interesante es que el que recibió un talento. En realidad, toda la parábola es para hacer hablar al que recibió un talento. Entonces el relato está hecho de tal manera, que  nos tenemos  que meter dentro del relato. No vamos a ser simples espectadores.
"El que recibió cinco talentos, fue en seguida a negociar con ellos, y ganó otros cinco, y el otro también negoció, y el otro hizo un hoyo en la tierra, y escondió el dinero de su señor" San Mateo 25,16-18.
Notemos: los que recibieron cinco, y los que recibieron dos, tomaron el dinero como suyo, lo trabajaron, lo pusieron a trabajar. En cambio, el que recibió un talento, dijo: "Esto es lo de mi Señor" San Mateo 25,25. No se apropió de su talento, no lo consideró suyo.
Esta diferencia es interesante, cuando llega el momento de las cuentas, fíjate cómo responden distinto. El que recibió cinco dice: "Cinco talentos me dejaste" San Mateo 25,20. El que recibió dos, ¿qué dijo? "Señor, dos talentos me dejaste" San Mateo 25,12.
¿Qué imagen de Dios tiene la persona que siente que ha recibido poco? "Sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras, y recoges donde no esparces" San Mateo 25,24. Esta es la imagen de Dios.
Si tomamos las parábolas, y empiezamos a leerlas en esta perspectiva, ¿qué tipo de sentimientos del corazón hace aparecer Cristo? Nos llevamos una sorpresa. Cristo hace unos retratos, unos perfiles psicológicos maravillosos. Pone en juego lo que sientimos realmente, cuando pasamos por estas situaciones.
"Aquí tienes lo tuyo" San Mateo 25,25.
¿Notas la diferencia de la respuesta? El que recibió cinco, y el que recibió dos, dicen: "Tú me dejaste talentos, tú me los diste" San Mateo 25,20-22. Entra en la lógica del amor. La lógica del amor no conoce lo tuyo y lo mío, sino "tú me lo diste, y yo te doy". Fíjate, dice, por ejemplo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco" San Mateo 25,20. La lógica del amor con Dios es esa: "Tú me das, verdaderamente me das; y yo, verdaderamente te doy".
Responde el Señor a esos empleados: "¿Sabías que siego donde no siembro, y recojo donde no esparzo? Debías haber puesto mi dinero en el banco" San Mateo 25,26-27. "Si realmente era tan mío, por lo menos tenías un camino de cuidar lo mío. Hubieras podido poner mi dinero en el banco, para que pudiera recoger los intereses".

Antes de hacer una aplicación de este texto a nuestra vida, hay que hacer una aclaración con el asunto de: "quitadle ese talento, y dádselo al que tiene diez" San Mateo 25,28.
" Aquí no se está refiriéndose el Señor, ni al dinero, ni a la tierra, ni a la fama, ni a los amigos. Se está refiriendo a lo que Dios ha dado. El sentido es: el que aprovecha lo que Dios le da, se le multiplica lo que Dios le da. El que no aprovecha lo que Dios le da, se queda sin lo que creía él que era poquito.
Jesús no habla de una manera completamente objetiva ni completamente subjetiva. Sin que nos demos cuenta, pasa lo que la persona está pensando, a lo que estaba sucediendo en la situación, lo que estaba pasando en la situación, a lo que está aconteciendo en el corazón de cada uno.
Si aprovecho lo que Dios me ha dado sin ponernos a hacer comparaciones, porque cuando nos comparamos, siempre se descubre que hay otro que tiene dos talentos, y otro que tiene cinco, "yo tengo solamente uno; si nos ponemos a trabajar en lo nuestro, si nos ponemos a trabajar los dones que Dios nos ha dado, estos se multiplicarán".
Parece que tiene su sentido, eso de que ambos duplicaron. El de cinco obtuvo otros cinco,  el de dos obtuvo otros dos. Eso parece tener también un sentido profundo. Es algo así como: "Tú serás el doble de lo que eres. Tú serás mucho más de lo que te imaginas. Ponte a trabajar en lo que tú eres".
Hay un Salmo que podría servirnos para recapitular esta enseñanza: "Habita tu tierra, y practica la lealtad. Sea el Señor tu delicia, y Él te dará lo que pide tu corazón" Salmo 37,3-4.
"Habita tu tierra, tu tierra" Salmo 37,3.

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