Lectura dice María, allá en la casa de su pariente Isabel, dijo “Me felicitarán todas las generaciones” San Lucas 1,48. Ella acababa de escuchar aquella palabra entusiasmada, arrebatada de amor, la palabra de Isabel que le dijo: “Bendita tú entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre” San Lucas 1,42.
Tan bello el Espíritu Santo, como que tomó a Isabel en ese momento, y de la boca de Isabel salió el elogio del Espíritu Santo para María: “Bendita tú entre las mujeres” San Lucas 1,42.
María recibe estas palabras, e iluminada por el mismo Espíritu, comprende que la fuente de toda bendición, la raíz de toda bendición está en Dios, y por eso no se queda con el elogio; le han regalado una flor, no se queda con la flor, e inmediatamente se la ofrece a Dios. Qué humildad y qué hermosura de la Virgen, le ofrece a Dios la flor que ha recibido, pero comprende también que hay un misterio de amor que la une al plan de la salvación que Dios tiene.
Y por eso, esta mujer que era una jovencita, quizá no tenía mas allá de catorce o quince años cuando sucedió, esta mujer que era una muchachita, una jovencita en un pueblito, esta mujer dice semejante profecía: “Me felicitarán todas las generaciones” San Lucas 1,48.
¿Qué tal eso? Parecen palabras de una persona trastornada, de una persona ilusa, pero no, son palabras proféticas y si alguna embriaguez tiene Ella no es embriaguez de vino, no es embriaguez de licor, es la embriaguez del Espíritu Santo que está haciendo su obra en Ella. Y a través de Ella el Espíritu Santo nos permite reconocer esa obra maravillosa.
Así que nosotros aquí congregados, nosotros alabando a Dios por lo que ha hecho en María, nosotros estamos cumpliendo la Biblia, estamos cumpliendo la Palabra de Dios, y si una persona se dice cristiana y dice que cree en la Biblia y no felicita a María y no se alegra con María, no está cumpliendo la Palabra de Dios, porque la Palabra de Dios tiene esta profecía que es muy clara y que es muy importante: “Me felicitarán todas las generaciones” San Lucas 1,48.
¿Por qué? María da la razón: “Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí” San Lucas 1,49. Nosotros conocemos a Dios por las obras que hace, Dios, según nos cuenta el apóstol Santiago, habita en una luz inaccesible, nadie le ha visto ni le puede ver, pero nosotros sabemos de Dios por las obras que realiza.
Las obras de Dios tienen siempre tres señales, las obras de Dios manifiestan siempre tres cosas, tres señales: fe sabiduría y misericordia; nosotros conocemos a Dios no porque le hayamos visto sino porque hemos visto sus obras y las obras de Dios tienen tres señales: el poder la sabiduría y la misericordia.
Es algo como lo que sucede con los artistas, nosotros los conocemos por sus obras, a un pintor lo creemos conocer por sus obras que pinta, a un compositor por las melodías que arregla, a un escultor por las obras que nos presenta.
Nosotros conocemos a los artistas por sus obras, así también a este Artista sobre todo arte, a este Artista de todos los artistas, Dios, lo conocemos por sus obras, y de veras que las obras de Dios son esplendorosas.
Por ejemplo, el Salmo 8 trae como una especie de éxtasis de alabanza por lo que Dios ha hecho en la naturaleza, cuando contempla el cielo, dice el salmo 8: "Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos; la luna y las estrellas, que has creado, siento: ¿Qué es el hombre para que te fijes en él, el ser humano para darle poder?" Salmo 8,4-5.
Qué hermosas son las obras de Dios, qué hermosas las estrellas, los planetas; qué hermosos los misterios que nos descubre la ciencia, ahí descubrimos el poder de Dios; la naturaleza sirve para descubrir el poder de Dios y descubrir la sabiduría de Dios; qué misterios tan profundos se esconden aun en las criaturas más pequeñas.
la semana pasada, leyendo una noticia, unos científicos de un gran laboratorio de Biología, en el Estado de California, en los Estados Unidos, estaban maravillados porque empezaban a comprender cómo es que pican los mosquitos, la cosa más sencilla y más pequeña del mundo, la picada de un mosquito.
Estos científicos, como decimos nosotros, estaban embobados viendo todo lo que tiene el mosquito para poder picarnos; un mosquito tiene una cantidad de herramientas, ahí en esa especie de trompa, tiene como especies de serruchos, punzones, taladros, de todo para poder abrir la piel nuestra y tiene como un pequeño laboratorio de bioquímica para que a uno no se le coagule la sangre.
Porque el mosquito necesita de esa sangre para alimentar a sus crías. ¡Qué maravillosa es la picada de un mosquito! Claro que cuando nos pican no nos parece nada maravillosos; la picada de un mosquito es una cosa maravillosa.
La ciencia nos ayuda a descubrir las maravillas de Dios en la naturaleza y el poder de Dios, pero atención, las obras de la naturaleza de pronto nos dejan como aplastados, como dijo aquel hombre del salmo 8: "Cuando contemplo el cielo, pienso, ¿qué es el hombre?” Salmo 8,4-5.
La naturaleza sirve para descubrir el poder de Dios y para descubrir la sabiduría de Dios, pero la naturaleza, que es tan bella, no nos ayuda a veces para descubrir la misericordia de Dios, porque lo que nos encontramos, a veces no es muy misericordioso.
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