Carisma, por ser sobrenatural no implica que sea necesariamente algo portentoso, más bien los dones se integran en la disposición natural de la persona y actúa en ella.
En el Antiguo Testamento:
Aunque el término "carisma" parece ser propiamente paulino, la realidad a que se refiere está ya claramente operante en el Antiguo Testamento, en numerosos reyes, jueces, profetas y otros grandes personajes, tanto hombres como mujeres. Estos no solo recibieron de Dios una misión sino también la efusión del Espíritu Santo para ejercerla mas allá de las fuerzas meramente naturales.
En el Nuevo Testamento
La palabra carisma aparece 17 veces.
16 veces en San Pablo: Romanos1,11; 5,15.16; 6,23; 11,29; 12,6; Primera Corintios 1,7; 7,7; 12,4.9.28.30.31; Segunda Corintios 1,11; Primera Timoteo 4,14; Segunda Timoteo 1,6.
y una vez en San Pedro: primera Pedro 4, 10.
Carisma según San Pablo:
El significado de "charisma" en Pablo varía. Algunas veces es aptitud, otras es sinónimo de gracia sacramental de estado. Pero siempre se trata de una gracia del Espíritu Santo que habilita a quien la recibe para servir en la edificación de la comunidad. Es por lo tanto para el bien de todos (1 Corintios 12). Los carismas tienen un carácter orgánico. Todos los carismas deben operar en armonía, como las múltiples funciones de un cuerpo sano.
Es necesario cuidar el uso de los carismas tanto para desarrollarlos como para encaminarlos en forma equilibrada hacia el propósito querido por Dios.
San Pablo advierte a los Corintios sobre el peligro del mal uso de los carismas:
Cuando los carismas pretenden remplazar el esfuerzo y la responsabilidad de la vida cotidiana.
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