sábado, 3 de agosto de 2013

Despertad

El cristiano de hoy debe ser un cristiano de acción, un cristiano que a través de la formación concientice que en esta vida debemos de trabajar fuerte y profundamente para lo que verdaderamente importa: la eternidad.

El católico de hoy debe buscar esa formación permanente para descubrirse a sí mismo y darse cuenta de que si Cristo, siendo hijo de Dios, vino al mundo a entregarse por nosotros a través del sufrimiento, es porque ese sufrimiento es la clave de la existencia del hombre.

El sufrimiento espiritual, el sufrimiento en Dios, por Dios y para Dios, es la llave que diluye el velo del significado de esta vida.

El sufrimiento por Dios, eleva el espíritu, da la verdadera y profunda felicidad, es lo que nos ayudará a valorar todo lo que nos espera en la eternidad, y nos ayudará a valorar en profundidad el significado verdadero del amor de Dios.

El católico de hoy debe formarse integralmente para tener mejores herramientas para actuar a favor de sí mismo, a favor de su familia, y a favor de los demás."Obras son amores y no buenas razones". El católico contemplativo debe robustecer su alma para tener la fuerza suficiente para ponerse en acción.

Debe de concientizar que en el mundo de hoy se está librando una verdadera y gran batalla del Bien contra el Mal, o del Mal contra el Bien.

Debe ser consciente de lo mucho que hay en juego en nuestra sociedad.

No existe otra alternativa más que la lucha contra el Mal, a través de la acción. Si queremos seguir Sus pasos, debemos seguir Sus pasos. Debemos actuar como Cristo actuó.

La oración es importante, pero la oración nos debe llevar a la acción. A la acción por Amor, para el Amor, y desde el Amor. El Amor debe ser la fuerza interior que nos impulse a la Gran Revolución.

No nos importen todos y cada uno de los defectos que tengamos actualmente, ya que todos tenemos muchos; lo importante es haber descubierto el camino y levantarse setenta veces siete para continuar luchando por la perfección, por medio de esa búsqueda del verdadero significado de la palabra de Dios y de esa búsqueda del conocimiento del significado de ser hijo de Dios.

No es fácil entender la gran bendición de encontrarse en "Estado de Gracia", y sentir la presencia de Dios, pero ése es el objetivo permanente de todo buen cristiano.

En la forma terrenal se dice que al que tiene dinero se le nota, que no es fácil ocultarlo.

En la forma espiritual, también se le debe notar al buen católico que es un buen católico.El buen católico debe distinguirse por su actuar. "Míralos como se aman", decían de los primeros cristianos. Por ese amor se les reconocía.

Cristo pasó su vida pública yendo de lugar en lugar, dando a conocer al Padre. Cómo podemos nosotros pensar que nuestro actuar debe ser sólo la meditación. El actuar contemplativo puede ser un actuar activo si se profundiza en la acción intensa de la contemplación y la oración.

Pero para los católicos que no sean contemplativos, la acción, apoyada y reforzada con la oración es la que debe marcar el actuar de sus vidas.

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