miércoles, 7 de agosto de 2013

Ocasión

Jesús empieza haciendo una pregunta que conserva su validez para todos los tiempos: "Quién dice la gente que soy yo?" San Mateo 16,13, una pregunta que también nosotros tenemos que hacernos: "¿Quién es Jesús para mí? ¿Qué significa Jesús en mi vida? ¿Qué suma Jesús, qué trae Jesús a mi vida? ¿Qué quiere sacar Jesús de mi vida? Con toda probabilidad, siendo como es el Médico divino, Jesús quiere quitar de nosotros lo que nos hace daño,lo que impide, lo que frena la obra de Dios.
Así que la pregunta en sí misma es valiosa y es ocasión para que cada uno de nosotros haga una meditación con mucho fruto. Jesús se vuelve a los discípulos y les pregunta a ellos, a los que lo han acompañado: "Ustedes, ustedes que están conmigo, ¿qué dicen? ¿Quién soy yo para ustedes?" San Mateo 16,15. Y entonces Pedro es el primero en responder, cosa que no es extraña, porque en todas las listas de los Apóstoles el nombre que aparece en primer lugar es el de Pedro, en este sentido, no es extraño.
Tampoco es extraño porque en más de una oportunidad es él quien toma la iniciativa; cuando se trata de caminar sobre el agua Pedro es el que habla y es el que dice: "Si eres tú, mándame ir a ti" San Mateo 14,28; y en la Transfiguración, cuando están como desbordados de alegría espiritual, como ebrios de Espíritu, el que habla es Pedro; y en la Última Cena, cuando Jesús anuncia, pues, lo que está ya muy próximo a suceder, Pedro toma la palabra una vez más y dice: "Aunque todos te nieguen yo no te negaré" San Marcos 14,29.
Pedro, hasta cierto punto, es un personaje que obra de modo primario, como por impulso, por intuición, y digámoslo sinceramente: esta es parte del encanto que tiene este hombre en el cual uno se ve retratado tantas veces.
Pedro, en esta escena donde Jesús ha hecho su pregunta, es Pedro el que toma la vocería y dice: "Tú eres el Mesías" San Mateo 16,16. Esto significa demasiado porque esto es reconocer que "tú eres el enviado de Dios, tú eres el que tenía que venir, tú eres el Hijo de David, en ti se restaura, en ti se renueva la alianza".
¡Es una profesión de fe de una densidad inmensa! Jesús le cambia el nombre a Pedro: "Tú te llamarás pedro" San Mateo 16,18, y le dice que sobre esa piedra va a edificar la Iglesia. Aquí hay una pequeña discusión, porque los protestantes dicen que la piedra a la que se erefiere Jesús es lapiedra de la fe; nosotros católicos decimos que sí, es la fe, pero es la fe en una persona presente, en una persona específica, que es la persona del Apóstol, la persona de San Pedro.

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