lunes, 19 de agosto de 2013

Olivo

El olivo tiene su aceite, la viña tiene su fruto. Sólo la zarza, al parecer, el más inútil de los árboles, acepta ser rey. Además, la tarea del rey se describe de una manera despectiva: simplemente se trataría de mecerse sobre los otros árboles. ¡Esta sería toda la tarea del rey!
Se trata, pues, de un texto, que en cierto modo descalifica la misión de los reyes. En la Sagrada Escritura se encuentran textos a favor y textos en contra de que haya reyes.
Por una parte, esa desconfianza sobre los abusos que podían cometer, y que de hecho cometieron muchos reyes; o como esa sensación de que será lo más inútil del pueblo lo que haga lo más inútil para el pueblo. ¡Y ésos van a ser los reyes!
Esta es como la corriente antirrealista, contraria a la realeza, contraria al rey. Hay, en cambio, otra corriente que es favorable al rey, o a que haya reyes, y que tiene el principal exponente de esta realeza en el rey David, y luego en Jesucristo como Rey.
De modo que si uno lee la Sagrada Escritura, uno puede encontrar textos a favor y en contra de que haya reyes. Lo importante, entonces, parece que no es si hay reyes o si no hay reyes.
Lo interesante es, que si hay un rey, éste se sepa siervo de Dios, que no resulte tan rey que destrone a Dios. Y si no hay rey, pues, que cada uno se sepa y se reconozca gobernado por Dios, miembro del pueblo de Dios.

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