¡Impresionante es la Palabra de Dios! Son cinco palabras, pero en esos cinco vocablos hay una invitación que es maravillosa, y hay una enseñanza que es muy saludable. "Alegráos justos con el Señor" Salmo 97,12, en el Salmo 97.
Es un salmo muy hermoso, un salmo de alabanza: "El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables" Salmo 97,1, un salmo para proclamar la majestad de Dios. El provecho que traen los salmos como escuela de oración: " Alegráos justos con el Señor" Salmo 97,12. Los salmos son la mejor escuela de oración. Dice San Pablo en la Carta a los Romanos que, "nosotros no sabemos orar, ni como conviene" Carta a los Romanos 8,26.
Pero está bien claro, que la vida espiritual, ni nace, ni crece, ni fructifica, si no es con la oración.
Sólo el Dios verdadero puede hacer verdaderas obras por nosotros; no es el Dios que yo me imagine, no es lo que yo me imagine de Dios, es lo que Dios ha mostrado de sí mismo, es el Dios verdadero, el que puede transformar mi vida.
La Palabra de Dios dice:"¿Quién ha conocido la mente del Señor? ¿Quién ha sido su consejero?" Carta a los Romanos 11,34. Y San Pablo dice: "Nosotros no sabemos orar como conviene" Carta a los Romanos 8,26.
San Agustín dice estas palabras: "Para que el hombre pudiera alabar dignamente a Dios, Dios se dignó alabarse a sí mismo en la Escritura". Porque la Escritura, inspirada por el Espíritu de Dios, inspirada por el Espíritu Santo, contiene alabanzas a Dios, pero las alabanzas que reconocen lo que Él quiere que nosotros sepamos de Él, y como Él quiere ser llamado.
Es obra del Espíritu Santo, que tengamos el deseo de la oración, acomodar nuestro corazón, sensibilizar nuestro corazón a la oración. Tener sencillez de alma, y alegrarnos aún en momentos difíciles, lo que dice el Salmo: "Alegráos" Salmo 97,1, Salmo 97,12, alegría, tenerla; alegría, conocerla.
Las oraciones que empiezan por el arrepentimiento y terminan en alabanzas; son las que má gustan . Oraciones en las que el corazón aprende a humillarse delante de Dios, porque muestran la verdad del corazón humano.
Ir descubriendo y querer compartir la belleza y la utilidad de los Salmos.
"Alegráos justos con el Señor" Salmo 97,12. Alegrarse, alegría, justos, justicia, el Señor Dios: es extrema hoy esta invitación a la alegría.
"Alegráos con el Señor" Salmo 97,12. Es una alegría inexplicable que nos a ocurrido.
Aquí se nos habla de una alegría con el Señor. Llega a mi mente el Salmo dieciséis: "El Señor es el lote de mi heredad y mi copa. Mi suerte está en tu mano. Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad" Salmo 16,5-6.
Descubrir que la porción de nosotros es el Señor; descubrir eso, sentir que Dios es para nosotros podemos decir: "Dios es para mí". Intente usted en su corazón decir esa expresión: "Dios es para mí". Intente pensarlo así, "Dios es para mí".
"Dios es para mí", Dicen todo estalla, explota cuando se dice, "Dios es para mí", quiere decir que hemos tocado la fibra que es.
Tenemos que oxigenar el corazón. Si decimos la frase "Dios es para mí", eso le da risa nerviosa "lo que me faltaba", quiere decir que hemos tocado la tecla que es.
El Salmo noventa y siete, es como tratamiento una vez antes de cada comida: "El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables, justicia y derecho sostienen su trono" Salmo 97,1-2. Invocando al Señor, contamos con su misericordia: "Señor, abre mi corazón, abre una grieta en mi alma"; "entra por las grietas de mi alma".
Tenemos que orar donde sea "El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables, tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono, delante de Él avanza fuego" Salmo 97,1-3.
¡Es tan hermoso ese salmo! ¡Tan hermoso! Enamoremonos de ese salmo, proclamemos la majestad de Dios, lleguemos a, "alegráos justos con el Señor" Salmo 97,12, el Espíritu Santo les va a conceder el deseo intenso de hacer la voluntad de Dios.
Pero ya no va a ser la voluntad externa de un tirano sino va a ser la voluntad del Médico, del Amigo, del Amor de mi alma.
Cuando se nos dice: "Haga la voluntad de Dios",
¿Por qué hacemos la voluntad del médico sin rezongar? Porque creemos que el médico quiere el bien ; por eso hacemos la voluntad del médico.
Cuando nos encuentramos con Jesús, cuando nos encuentramos con el Señor, nos encuentramos con Alguien que quiere el bien. Sentir el amor de Aquel que quiere el bien, eso es lo que necesitamos,para decir: "Yo quiero ser de esos que hacen tu voluntad; yo quiero aceptarte, yo quiero que tú, Señor, seas mi Señor, y yo quiero que tú seas mi alegría"
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