El
motor del Evangelio está en la alegría, una alegría que no se puede detener,una
alegría que empezó cuando el Arcángel Gabriel evangelizó a la Santísima Virgen
y le dijo: "Alégrate" "jáire", "alégrate" San Lucas 1,28.
Ahí
empieza el Evangelio, ahí empieza la alegría; como dice el San Marcos al
comienzo de su texto: "Aquí empiezan las nuevas noticias" San Marcos 1,1, "comienzo de la Buena
Noticia" San Marcos 1,1, "comienzo de las Buenas
Noticias" San Marcos 1,1.
Son
dos noticias, y es muy importante recordar que esos dos ríos, uno con agua de
alegría y otro con agua de podredumbre, esos dos ríos empezaron a correr el
mismo día, eso no se nos puede olvidar. Y por consiguiente, esos dos ríos
siguen, ¿hasta cuándo? Dice el Evangelista: "Hasta hoy" San Mateo 28,15, todavía hoy siguen.
Realmente,
la nueva Alianza, la que hace que un judío se vuelva cristiano, empieza con el
don del Espíritu y con la gracia que brota con la sangre de la cruz, ahí
empieza el Nuevo Testamento.
La
alegría de la Pascua, todos tengan la certeza gozosa, esperanzada, proclamada
de la salvación.
San
Pablo pregunta en la Carta a los Romanos: "¿Entonces no tiene ninguna
ventaja ser judíos?" Carta a los Romanos 3,1, y les dice, claro
que sí, y de muchas maneras" Carta a los Romanos 3,2.
Jesús
les dice: "Alegráos" San Mateo 28,9, , luego les dice: "No tengáis miedo" San Mateo 28,10. La primera victoria de
Jesucristo es una victoria sobre el miedo .
Lo
primero que sana Jesús aquí es el miedo: "No tengas miedo" San Mateo 28,10 Esto
es precioso. Lleva un orden el Evangelista. Dice: "Alegreáos" San Mateo 28,9. "Ellas se acercaron,
se postraron ante Él y le abrazaron los pies" San Mateo 28,9.
Si
nosotros recordamos lo que sucedió cuando la zarza en Moisés, Moisés se intenta
acercar y siente temor y siente miedo, y una voz de la visión le dice:
"Mire, descálcese. Esta tierra que usted pisa es sagrada" Exodo 3,5.
Las
mujeres se acercaron donde Jesús, le abrazaron;
Jesús les dice: "No tengais miedo" San Mateo 28,10 .
"No
tengais miedo" San Mateo 28,10, no es para curarlas del
miedo de la aparición.
Ellas ya están alegres, y además, ellas habían
salido "impresionadas y llenas de alegría" San Mateo 28,8, dice el
texto, porque ya habían escuchado las voz aquella de los Ángeles que les habían
dicho: "Jesús no esta aquí; resucitó" San Mateo 28,6.
Se
encuentran con Cristo que les dice: "Alegraos" San Mateo 28,9, y le abrazan; entonces no
es el miedo de la aparición. "Id a comunicar a mis hermanos que vayan a
Galilea, alí me verán" San Mateo 28,10.
"No
tengais miedo" San Mateo 28,10, les dice Cristo para
sacarlas del miedo que podría venirles anunciar la buena noticia.
Cuando
Pedro dijo: "Hasta mi vida daré por ti" San Juan 13,37, eso no se no lo escribió
en un papelito y se lo pasó en la Última Cena, eso lo dijo delante de todos:
"Yo me haré matar por ti" San Juan 13,37.
El
complejo de culpa... Observemos cuáles son los obstáculos que Cristo vence con su
Pascua: el complejo de culpa tan terrible que tenía que sentir Pedro y los
otros, porque dice el Evangelista: "Y los demás decían lo mismo" San Mateo 26,35.
Dice
el evangelista: "Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la
guardia fueron a la ciudad" San Mateo 28,11. Ahora ellas van curadas
por Cristo, van a llevar la buena noticia, y los otros también van, los otros
también están en camino, la mala noticia ya esta en camino.
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