Cristo
ilumina las Escrituras y las Escrituras nos ayudan a entender a Cristo; Cristo
está como implícito, como escondido en todo ese Antiguo Testamento, y Cristo
está presente, patente en el Nuevo Testamento; Cristo finalmente da el significado, da unidad, da coherencia
al conjunto de la Biblia.
Cada
vez que abrimos la Sagrada Escritura, queremos encontrarnos con el Señor,
queremos saber quién es Él, queremos saber cómo piensa, y por eso la Escritura
nos ayuda a mirar hacia Jesús y Jesús nos ayuda a entender la Escritura.
Los
Hechos de los Apóstoles nos cuentan el eco maravilloso, como la hermosísima
repercusión de la noticia de la resurrección en círculos que se van agrandando,
según dijo Cristo, empezando por Jerusalén, siguiendo por Samaría, hasta llegar
a los confines del orbe.
San
Pedro, en la lectura de los Hechos de los Apóstoles, lo que hace es citar los
salmos, lo que hace es citar un texto del Antiguo Testamento, y lo comprende
ahora a la luz de lo que ha sucedido en Jesucristo.
Se
trata de encontrar a Cristo en todas las prefiguraciones del Antiguo
Testamento. En el camino de los patriarcas, de los profetas, de los reyes y de
los sabios, lo que nosotros buscamos es la figura de Cristo.
Fundamentalmente el texto del salmo en el que
David dice: "No me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la
corrupción" Salmo 15,10. Ese salmo, aunque fue pronunciado por David, no se cumplió
en la persona de David, sino que se cumplió en Jesucristo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario