sábado, 22 de abril de 2017

Escrituras









Cristo ilumina las Escrituras y las Escrituras nos ayudan a entender a Cristo; Cristo está como implícito, como escondido en todo ese Antiguo Testamento, y Cristo está presente, patente en el Nuevo Testamento; Cristo finalmente  da el significado, da unidad, da coherencia al conjunto de la Biblia.
Cada vez que abrimos la Sagrada Escritura, queremos encontrarnos con el Señor, queremos saber quién es Él, queremos saber cómo piensa, y por eso la Escritura nos ayuda a mirar hacia Jesús y Jesús nos ayuda a entender la Escritura.
Los Hechos de los Apóstoles nos cuentan el eco maravilloso, como la hermosísima repercusión de la noticia de la resurrección en círculos que se van agrandando, según dijo Cristo, empezando por Jerusalén, siguiendo por Samaría, hasta llegar a los confines del orbe.
San Pedro, en la lectura de los Hechos de los Apóstoles, lo que hace es citar los salmos, lo que hace es citar un texto del Antiguo Testamento, y lo comprende ahora a la luz de lo que ha sucedido en Jesucristo.
Se trata de encontrar a Cristo en todas las prefiguraciones del Antiguo Testamento. En el camino de los patriarcas, de los profetas, de los reyes y de los sabios, lo que nosotros buscamos es la figura de Cristo.

 Fundamentalmente el texto del salmo en el que David dice: "No me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción" Salmo 15,10. Ese salmo, aunque fue pronunciado por David, no se cumplió en la persona de David, sino que se cumplió en Jesucristo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario