viernes, 7 de abril de 2017

San Juan 4,12.

Hernàndez Solis Encomiendo al Señor su camino,confìo en que EL actuarà para bien. Confìo en Dios bendiga sus actividades en esta semana que nos regala. Ore por mi y mis hermanos de comunidad. 
Es maravilloso el tejido de relaciones que logra crear el Evangelista en un texto relativamente breve. Le dice la mujer a Jesús: "¿Eres tú más grande que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo donde bebieron él y sus hijos y sus animales?" San Juan 4,12.
Este Jacob al que se refiere la samaritana es el mismo que en la Biblia se llama Israel; Jacob e Israel son dos nombre para la misma persona, como lo dice expresamente el Génesis. El Evangelio trata de que la pregunta de la mujer sea también la pregunta de nosotros: "¿Jesús, tú eres más que Jacob? ¿Jesús, tú eres más que Israel?" ¿Pero qué fue lo que pudo dar Jacob? Un poco, ¿y qué es lo que va a a dar Jesús? Una fuente, que es muy distinto.
Al pozo de los rituales judíos tocaba ir una y otra y otra vez a entresacar poquitos de agua para beber; al pozo del Templo de Jerusalén había que ir una y otra y otra vez, y era un pozo sólo para los judíos. Desde Jesús, la salvación ciertamente sale del judaísmo, pero en el doble sentido de que es salvación para ellos, y que también desde ellos brota para el mundo entero.
Jacob lo más que pudo hacer fue un pozo para él, sus hijos y sus animales; Jesús es capaz de crear, con su palabra y con su fe, fuentes, surtidores de Espíritu en cada corazón que cree, para que nunca más tengamos sed, para que nunca más tengamos que vendernos barato a cualquier amor humano, para que nunca más reneguemos ante Dios ni contra Dios cuando nos falten las cosas necesarias para esta tierra.
Este es el poder que tiene Jesucristo. Y por eso, aunque venga con vestido pobre y tosco a visitarnos, en Él está la fuerza no sólo de darnos agua, sino de hacernos fuente, para que nos saciemos y saciemos a otros.
Hermosa promesa que sirve como de descanso en nuestro camino cuaresmal. No es la única promesa.
Sigamos con amor y con ardor nuestro camino. San Juan y nos va a ayudad a descubrir un poco más de quién era Jesús, que es más grande que Jacob y que puede dar agua, Espíritu, amor, no para un rato, sino hasta la misma eternidad.

A Él honor por los siglos.

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