Necesitamos conocer el alma de Cristo, necesitamos conocer el
amor de Cristo, cómo es Cristo y la única palabra inventada para decirnos quién
es Cristo es la Palabra que brota de la Biblia, la Palabra que nos ofrece la
Iglesia.
Cristo aprobó fue cuando dijo: "Mis ovejas conocen mi voz,
están acostumbradas a mi voz" San Juan 10,3-4. Hay que oír, oír hasta
que entre la Palabra, hasta que se acostumbren a la voz del Pastor, a la voz de
Dios.
Cuando la Palabra se adueñe de sus mentes, Dios se adueña de sus
corazones, y si Dios se adueña de sus corazones y de sus vidas, se ve el poder:
cambia ese hogar, cambia ese pueblo, cambia el mundo. ¡Ese es el camino! ¡Ahí
está nuestra salvación.
Entonces, la homilía la hacen en casa, Isaias cuarenta y dos,
cuarenta y nueve o cincuenta o cincuenta y dos.
Busquen y lean dos, tres, cuatro, cinco veces, hasta que
entiendan, hasta que se quiten la sordera, hasta que se quiten la pereza,
Jesús, nosotros apelamos a ese amor. Jesús, por ese amor de la
Cruz y de la Sangre, yo quiero implorarte que nos otorgues la libertad.
Jesucristo, yo quiero pedirte que nos regales la verdadera libertad de nuestros
antiguos pecados.
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