sábado, 1 de abril de 2017

Juan 5,54;6,53







Sólo Cristo es vencedor de la muerte, sólo Jesucristo; lo que no sea de Cristo en mi vida, sufrirá la corrupción, sufrirá el desgaste, se hundirá en la noche, se perderá en la muerte; lo que haya de Cristo en mí eso es lo que tiene vida eterna.
Cada uno revise su corazón, cada uno revise cuánta resurrección tiene, cuánto de vida eterna tiene. Ahora podemos entender mejor las palabras de Jesús en el capítulo sexto de San Juan:"El que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna" San Juan 5,54; "y quien no come mi cuerpo ni bebe mi sangre no tiene vida eterna" San Juan 6,53.
Cristo es el único que vence a la muerte; si ese Cristo habita en mí, en aquello mío que es de Él, ahí tengo vida; sólo en aquello mío que es de Él ha triunfado la Resurrección y eso durará por la eternidad.
La invitación es comulgar a conciencia, recibir la Eucaristía queriendo que ese Cristo llene todo nuestro ser, colme por completo nuestro ser para que nosotros tengamos vida abundante; el mismo Jesús lo dice en San Juan: "Yo he venido para que tengan vida, y vida abundante" San Juan 10,10.
Señor Jesús, infunde tu Espíritu en nosotros, sé tú el dueño de nuestro corazón y de nuestra vida; ven a reinar, Cristo glorioso, ven a reinar, Cristo resucitado, en cada una de las células de nuestro ser, en cada una de las palabras de nuestra boca, en cada uno de los sentimientos de nuestro corazón, en cada uno de los pensamientos de nuestra cabeza".
"Ven a reinar, Señor; nosotros no podemos, después de conocerte,  Señor, hemos sido creados para el banquete de la vida, para la resurrección gloriosa, para entrar a reinar siempre contigo".

"Infunde tu Espíritu, ese Espíritu en nosotros; danos la certeza y la verdad de la Resurrección, y haz que todo en nosotros, unido a ti, tenga vida en tu Nombre".

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